Las Mipyme en Nicaragua

Leonel A. Marín McEwan La Mipyme se define como todo negocio o establecimiento, natural o jurídica, urbana o rural y no agrícola, de dos hasta 100 trabajadores. Según datos de 1998 las Mipymes representan un total de 153,319 establecimientos. Las empresas entre 2 y 100 trabajadores emplean al 57.71 por ciento de los trabajadores no […]

Leonel A. Marín McEwan

La Mipyme se define como todo negocio o establecimiento, natural o jurídica, urbana o rural y no agrícola, de dos hasta 100 trabajadores. Según datos de 1998 las Mipymes representan un total de 153,319 establecimientos. Las empresas entre 2 y 100 trabajadores emplean al 57.71 por ciento de los trabajadores no agrícolas, es decir representan unos 338,237 empleos.

El crecimiento sostenido del mercado de trabajo en Nicaragua está a merced de la creación de empleo en pequeñas unidades no agrícolas de baja productividad y no en el sector moderno de la economía, ocho de cada 10 nuevos empleos de las micro y pequeñas empresas. Uno de los principales obstáculos para el desarrollo y sostenimiento de las Mipymes está en las dificultades de acceso al crédito. No existen políticas que procuren el crecimiento competitivo de los servicios que ofrecen las intermediarias financieras y que permitan a las Mipymes obtener tecnologías crediticias adecuadas y favorables a sus necesidades y acceso de fondos.

El sector Mipyme es considerado sujeto de alto riesgo por la banca tradicional, por lo que estas personas enfrentan serias limitaciones para tener acceso al crédito convencional. El problema de accesos de servicios financieros para personas que operan en el sector de las Mipymes se espera resolver con el desarrollo de microfinanciamiento.

Aquí nace un nuevo concepto conocido como microcrédito, desarrollando variadas tecnologías para posibilitar la entrega de servicios financieros, de donde se ha dado en llamarle la “Industria de las microfinanzas” por su carácter emergente. Las microfinanzas en Nicaragua son de reciente origen, las organizaciones han desarrollado sus servicios financieros dirigidos hacia personas que operan en el sector de la microempresa urbana y rural, con créditos pequeños, basados en garantías no convencionales.

El reto de las 19 instituciones microfinancieras asociadas en Asomif, es contribuir al desarrollo de la economía en Nicaragua, utilizando la herramienta de los servicios microfinancieros para hacer llegar el crédito con igualdad de oportunidades tanto a hombres (51 por ciento) como a mujeres (49 por ciento) en igualdad de condiciones. Actualmente las microfinancieras han otorgado crédito a más de 139,543 microempresarios, experimentando un crecimiento en la cartera del 6.4 por ciento, al pasar de US$51.9 millones en diciembre del 2001 a US$55.2 millones en junio del 2002.

El microfinanciamiento es una herramienta importante y necesaria y el microcrédito sirve para mejorar las condiciones de vida.

Finalmente, para cumplir con su rol, el microfinanciamiento de las Mipymes debe ser ágil y oportuno. El microcrédito debe estar orientado al microfinanciamiento de actividades productivas que generen empleo, aumenten la capacidad de generar ingresos, incrementen el acceso de los pobres a las actividades productivas y ayuden al crecimiento de la economía nacional.

El autor es administrador de empresas.

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