María Haydée Brenes
Soy rover scout y pertenezco al Clan 77 San Ignacio de Loyola, de la Universidad Centroamericana. Leí con varios compañeros la entrevista que LA PRENSA le hizo el domingo 23 de noviembre a uno de los principales dirigentes, Jorge Catín, pero lamento que al comienzo se haya enfatizado en un escándalo en el que ningún miembro de la organización estaba presente, y que se ponga en entredicho la convivencia entre adolescentes hombres y mujeres en un mismo campamento.
Estas visiones erradas respecto a los campamentos dejan de lado las labores de ayuda a los demás. Si los scouts han sobrevivido en este país es por su compromiso social, valores morales y sobre todo interés de dejar este mundo mejor que como se le encontró.
Las últimas dos preguntas de la entrevista dejaron un mal sabor sobre todo a los padres que a través de Internet investigan acerca de Nicaragua para dejar que sus hijos visiten el país, y de los padres nicaragüenses que han visto crecer a sus hijos y hacerse independientes por medio de una organización que los ha hecho mejores hombres y mujeres, comprometidos con los demás.
Pueden participar en cualquiera de nuestros campamentos y darse cuenta que la convivencia scout es fraterna, no sexual, y que los mejores amigos se hacen cuando se descubre junto a ellos el lindo mundo que Dios nos regaló a través de la naturaleza.
“En todo amar y servir”