¿Quién era San Nicolás?

Su imagen de Santo fue tergiversada por “el regalón de obsequios caros”, haciéndose al lado el valor espiritual de intercambiar regalos. El Anciano Noble con la frente alta es como lo conocen los esquimales en Alaska y los Kirgizios en Asia Menor. Así lo conocen. Así lo mencionan los viajeros en la alta mar y […]

Su imagen de Santo fue tergiversada por “el regalón de obsequios caros”, haciéndose al lado el valor espiritual de intercambiar regalos.

El Anciano Noble con la frente alta es como lo conocen los esquimales en Alaska y los Kirgizios en Asia Menor. Así lo conocen. Así lo mencionan los viajeros en la alta mar y en los océanos, durante tormentas de lluvias y de nieve.

Es conocido cómo el anciano noble que ayuda a la gente y es respetado por los cristianos ortodoxos y romanos, evangélicos, musulmanes y los que no profesan ninguna religión.

Los cristianos ortodoxos lo conocen en dos formas: si tiene corona —es San Nicolás del invierno, celebrado el 6 de diciembre y si no tiene la corona— es el San Nicolás del verano, celebrado el 9 de mayo.

San Nicolás nació en la segunda mitad del siglo III, en la ciudad de Patara, en el área de Líkia de Asia Menor, originario de una familia muy adinerada y de gran prestigio.

Desde su infancia manifestaba aquellas virtudes a través de las cuales creció su gloria ante Dios y ante los hombres. Cuando entró a la adolescencia, su tío Nicolás, Obispo de Patara, convenció a sus padres para enviarlo al servicio de Dios y pronto lo ordenó en el rango de Presbítero.

Durante la ordenación, el Obispo lleno de espíritu predicador, dijo al pueblo señalando al joven: “Hermanos, yo veo un nuevo sol que está saliendo en la tierra y promete tranquilidad y regocijo a todos los sufridos. Bendito sea el Rebaño que lo tendrá como Pastor, porque llevará la verdad a las ovejas perdidas, las pastoreará en el pasto de la bendición, el honor y ayudará a todos los sufridos”.

Después de la muerte de sus padres, utilizó toda la riqueza que heredó para obras benéficas, tratando de evitar que los beneficiados supieran el origen. San Nicolás cumplía la orden de Dios: “… hay que hacer el bien en secreto sin buscar la gloria en la sociedad”.

En la ciudad de Mirra estaban por elegir a un nuevo arzobispo en el lugar del recién fallecido Obispo Joan. Se reunieron muchos obispos, pero todos estaban convencidos que únicamente Dios podía iluminarlos para elegir y efectivamente durante una noche a uno de ellos se le apareció un hombre que emitía una luz ancestral y le dijo: “Mañana levántate y vete frente a las puertas de la Iglesia. El primer hombre que entre, es el elegido por Dios, se llama Nicolás”.

El Obispo que tuvo la visión le contó a los demás y todos fueron juntos al templo. San Nicolás había llegado a la ciudad de Mirra ese día y muy temprano se dirigió hacia el templo para oír la liturgia matutina.

Cuando el obispo lo detuvo y le preguntó su nombre, le respondió con modestia: “Nicolás, siervo de tu Santo Obispo”. Entonces el Obispo lo llevó ante los demás obispos en el templo y dijo al pueblo reunido: “Hermanos, acepten su Pastor, quien había sido señalado por el Espíritu Santo y a quien le encargó sus almas”.

San Nicolás había hecho muchas obras benéficas, había salvado la vida de inocentes condenados a la muerte. Durante su obispado, San Nicolás, en el Día de la Natividad de Cristo (24 de diciembre), por la noche visitaba a las familias pobres y dejaba a la par de la chimenea regalos para los niños, que creían que el Niño Dios se los había traído. Lo hacía escondido, cobijando su Corona de Obispo con una capucha —Pelerina Roja— para no ser reconocido.

Tenía barba y cejas blancas. Su modestia, su benevolencia quedaba en el anonimato, pero la imagen de la capucha roja y la barba blanca quedaron en la memoria de adultos y niños.

Es hasta en el siglo XVIII que en las provincias germanas, sajonas y algunos pueblos escandinavos fue tomada esta imagen del Anciano Noble, San Nicolás de barba blanca y capucha roja.

Su nombre en alemán era Santa Klaus y su imagen de Santo fue tergiversificada en lo que hoy conocemos como “el regalón de obsequios caros” que se intercambian preocupándonos más en lo material que en lo espiritual de la vida.

Pero no debemos olvidar o desconocer la importancia de su verdadera vida y humildad benévola para los pobres, su ejemplo de vida impecable y su santidad. Nuestra cena de la Natividad —porque se celebra el nacimiento de Jesús— debe estar dedicada a la reunificación y al perdón de la familia, a la capacidad de recapacitar y ver lo bueno y lo malo que hemos hecho durante el año, hacer regalos no por su elevado precio, sino por su valor emotivo a los que queremos, apreciamos y a los que no tienen nuestras posibilidades.

San Nicolás murió el día 6 de diciembre, el año de 324 y su cuerpo fue dignamente enterrado en la Catedral de la ciudad de Mirra.

En el año de 1099, el 9 de mayo, sus restos fueron trasladados a la ciudad de Bari, Italia, —donde vivía una gran cantidad de griegos— por orden del emperador bizantino Alexis Primero Comnin (1081–1118), por el peligro de ser irrespetados por la invasión de los turcos. Sus restos yacen ahí hasta hoy.

*Directora de Fundarte.

El nombre Nicolás se escribe originalmente Nikolas en alemán.  

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