Desastres

Adolfo Martín Romero Calonje No es lo mismo comparar una catástrofe provocada por la naturaleza con una ocasionada por la avaricia y la irresponsabilidad de unos cuantos, pero creo que amerita hacer la comparación al formular esta pregunta: ¿Qué siente y qué opina la población que sobrevivió a la década de los ochenta y al […]

Adolfo Martín Romero Calonje

No es lo mismo comparar una catástrofe provocada por la naturaleza con una ocasionada por la avaricia y la irresponsabilidad de unos cuantos, pero creo que amerita hacer la comparación al formular esta pregunta: ¿Qué siente y qué opina la población que sobrevivió a la década de los ochenta y al huracán Mitch?

Los que se opusieron al status quo que reinaba en Nicaragua quisieron hacer segunda a Fidel Castro, y recurrieron a las armas. Hubo más muertes a causa de una revolución sin sentido y mal intencionada que por los azotes de los huracanes Juana y Mitch.

¿Cómo es posible festejar el día que inició la masacre de miles de jóvenes y adultos con el famoso “servicio militar patriótico” y poner en luto el día que nos recuerda la vulnerabilidad del hombre frente a la fuerza de la naturaleza? ¿Cómo es posible sentir inmensa tristeza y desear la muerte propia cuando el destino nos arrebata a un ser querido y, sin embargo, sentir alegría y gozo cuando se recuerda que gracias a la voluntad de unos pocos se comenzó una guerra donde murieron familiares, hijos y amigos? ¿Por qué cuando mueren miles por culpa de un gobierno se dice que era por el “bien del pueblo” y hay congoja cuando la naturaleza actúa, y se le llama desastre natural?

Hoy, después de guerras, terremotos y huracanes, existen miles de personas decepcionadas por los gobiernos de antes, de durante y de después de la guerra.

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