Eliseo Núñez Hernández
Nicaragua necesita urgentemente una reforma a la Ley Electoral que establezca equidad y equilibrio. No se puede permitir que esta ley esté al servicio del absolutismo y la intolerancia. No se puede hablar de elecciones democráticas si los electores sólo pueden elegir entre dos facciones similares (con los mismos conceptos de Gobierno), debido al control económico, social y político que ejercen. No se puede hablar de elecciones democráticas, si en Nicaragua no se establecen las condiciones de un mercado político abierto, competitivo, con un pluralismo político real y participativo y en igualdad de condiciones.
La Ley Electoral está diseñada para favorecer el bipartidismo a través del sistema de la media mayor que hace que automáticamente quede fuera toda opción diferente. Como consecuencia de esta ley solamente pueden competir los grandes grupos económicos que pueden invertir dinero, publicidad e influencias, dejando a un lado los intereses de la mayoría, convirtiéndose las elecciones en un supermercado político en el que quien tiene más publicidad vende más productos y así el elector en un simple consumidor y la democracia una libertad de consumo.
En Nicaragua se necesita urgentemente una reforma a la Ley Electoral que garantice igualdad de oportunidades a todos los actores políticos y para que se pueda expresar el segmento mayoritario de la población que no participa de la concepción, económica, política, social y familiar del PLC o FSLN.