La atención diferenciada surgió como una necesidad de brindar mejor atención a un segmento de la población con capacidad económica y generar ingresos que beneficien a los trabajadores de la salud y de las personas que requieren atención en el área pública.

Los hospitales del Minsa: Un mundo de diferencia

Las personas que solicitan atención médica en algunos hospitales del Minsa se encuentran con una disyuntiva: esperar a ser atendidos en el área pública, sin garantías de calidad, o bien ingresar al área de servicios diferenciados donde la atención es mejor. La diferencia la hace la capacidad de pago Jehú Hernández [email protected] Recorrer las áreas […]

  • Las personas que solicitan atención médica en algunos hospitales del Minsa se encuentran con una disyuntiva: esperar a ser atendidos en el área pública, sin garantías de calidad, o bien ingresar al área de servicios diferenciados
    donde la atención es mejor. La diferencia la hace la capacidad de pago

Jehú Hernández [email protected]

Recorrer las áreas de servicio público y diferenciado de los hospitales del Ministerio de Salud, trae a la memoria la primera línea de la famosa novela del inglés Charles Dickens: Historia de dos ciudades. “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos”.

Ahí contrastan dos realidades trágicamente distintas, desarrolladas de forma simultánea, en un mismo entorno.

Como en la novela de Dickens, donde a esos mundos de diferencia los separaba sólo el Canal de la Mancha, en esos centros donde la atención es a veces ofrecida por los mismos médicos, las condiciones cambian con sólo trasladarse de un pasillo a otro, de un módulo a otro. La causa de esa diferencia es: la capacidad de pago.

Un amplio segmento de la población es atendido en las áreas públicas, por no tener suficiente dinero para pagar los costos del servicio privado. Para algunos pobladores, la atención en las áreas públicas es aceptable, para otros es deficiente.

En las salas públicas las personas llegan presurosas en busca de atención médica inmediata. Pero deben esperar largas horas para conseguir alivio. Unos salen corriendo con una receta en las manos en busca de dinero para suplir el medicamento prescrito por el médico, mientras en las horas de visita, largas filas disminuyen lentamente.

Mientras, en pasillos o módulos cercanos, la calma predomina. Son menos las personas que pueden pagar por su salud. La atención es rápida y las visitas se realizan a lo largo del día. No hay límites. Las medicinas son suplidas por la farmacia privada del hospital, sólo que al final alarga el listado en las facturas.

ENTRE PESIMO Y SATISFACTORIO

Doña María del Pilar Mena Torres es radical. Para ella la atención es “pésima”. Llegó de Nagarote en compañía de su hija de 20 años, Teresa Salinas Mena, en busca de atención para su segundo parto. Llegaron a las 7:00 a.m., y eran las 3:00 p.m. y aún no las atendían.

“Lo que pasa es que nos dijeron que le tenía que hacer un ultrasonido que cuesta 120 córdobas, pero como no tenemos, no se lo he hecho. Les pedimos rebaja y no quisieron y mientras no le haga ese examen no me la atienden”, reprochó.

La percepción negativa también la tiene doña Margarita González, habitante del barrio Quinta Nina, de Managua, quien asegura que la atención “no es muy buena”. Llegó desesperada con su hija Madelina Reyes González, de 36 años, porque le había llegado la hora de traer al mundo a su primer hijo, pero como tenía la presión alta, le dieron una receta para que comprara 14 inyecciones que le evitarían convulsionar.

“Creo que para nada las compré, porque cuando regresé ya la habían metido al quirófano y sólo me quedó la jarana (deuda), porque tuve que prestar para poder comprarlas y al final se las entregué y no sé si las ocuparon”, lamentó.

Gioconda Castro, de 20 años, califica la atención recibida en la sala de emergencia del Hospital Bertha Calderón como “ni bien ni mal”. Llegó desde Terrabona, Matagalpa, después que los médicos del Centro de Salud le advirtieron que buscara un hospital en Managua, porque tendría un parto muy riesgoso.

“Me vine al hospital de Tipitapa y me dijeron que necesitaba una cesárea, pero como no tienen quirófano me mandaron al Hospital Alemán (Nicaragüense), pero de ahí me mandaron para acá”, expresó.

La impresión de Tania Báez, de 27 años, quien estaba siendo atendida en el área privada del Hospital Alemán Nicaragüense, es totalmente diferente. Ella está satisfecha con el servicio.

“Llevo tres días aquí y no tengo ninguna queja, al contrario, me han tratado bien los doctores y las enfermeras. El servicio es bueno”, dijo.

ORIGEN DE LA DIFERENCIA

Los inicios de la atención diferenciada en los hospitales del Ministerio de Salud se remontan a 1995, cuando a través de la Resolución Ministerial 36-95, la ministra de Salud de ese entonces, Martha Palacio, autorizó a los directores de esas unidades de salud a crear las condiciones necesarias en infraestructura y recursos humanos, para vender servicios como alternativa para percibir ingresos extras.

Según el doctor Américo Gámez Berríos, jefe de Servicios Diferenciados del Hospital Alemán-Nicaragüense (HAN), entre los objetivos que originaron la creación de las áreas diferencias, figuran: disminuir la brecha presupuestaria entre el monto que perciben los hospitales por la vía fiscal y el gasto real; beneficiar a los recursos humanos con el producto de la venta de esos servicios; y reinvertir las utilidades para mejorar las ofertas privada y asistencial.

COMPENSANDO SALARIOS

Por su parte, el doctor Frank Argüello Noguera, gerente de Servicios Privados del Hospital Bertha Calderón (HBC), explicó que “se creó como un mecanismo para que los hospitales pudiesen recaudar dinero de las personas con capacidad de pagar, ofreciéndoles un servicio de mayor calidad, atendidas en áreas diferentes a las de la parte asistencial”.

La prestación de servicios diferenciados genera ingresos suficientes para hacer autosostenible el proyecto y además, beneficiar el área pública con la contratación de médicos, enfermeras y algún personal administrativo, pagados con fondos del área privada.

Según el doctor Gámez, el HAN tiene unos 15 médicos en el área pública a quienes les pagan sus salarios con fondos del diferenciado. Asimismo, parte del personal de enfermería se paga con esos fondos, aunque laboran indistintamente en ambas áreas.

“Con excepción de los médicos, todo el personal recibe un bono de incentivo económico mensual proporcional al salario, producto de la venta de servicios privados. El objetivo es beneficiar a la gente que tiene menores ingresos”, aseguró.

VENTA DE SERVICIOS

La atención privada capta sus pacientes de tres formas: a través de las empresas médicas previsionales con las que han suscrito contratos de servicio; por medio de los especialistas que ingresan pacientes de manera directa, y los que llegan a la institución solicitando atención médica.

En el primer caso, las empresas previsionales remiten a sus pacientes asegurados que por la complejidad del problema requieren atención especializada. El servicio que se le brinda al paciente se cobra luego a la empresa que lo remite.

En el segundo, es a través de convenios con médicos especialistas del mismo hospital o externos, que utilizan los servicios del privado para realizar procedimientos a los pacientes de sus clínicas particulares.

La última forma de captación es cuando la persona se presenta directamente al hospital, solicitando los servicios privados.

INGRESOS POR ATENCION PRIVADA

750 mil córdobas mensuales percibe el Hospital Alemán- Nicaragüense.

400 mil córdobas capta como promedio el Hospital Bertha Calderón.

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