Fiscalía: Herrera la mató

Acusan de parricidio al ex juez Néstor Herrera y su asistente Ramón Paiz, por la muerte de la joven abogada Tania Silva Testigos, pruebas de ADN y una coartada bien planeada lo señalan como el asesino de su propia esposa José Adán Silva [email protected] Se acabaron las especulaciones. El ocho de agosto de este año, […]

  • Acusan de parricidio al ex juez Néstor Herrera y su asistente Ramón Paiz, por la muerte de la joven abogada Tania Silva
  • Testigos, pruebas de ADN y una coartada bien planeada lo señalan como el asesino de su propia esposa

José Adán Silva [email protected]

Se acabaron las especulaciones. El ocho de agosto de este año, el ex juez Néstor Antonio Herrera Obando mató a su esposa de 24 años, Tania Lorena Silva Reyes, al propinarle 21 cuchilladas en todo el cuerpo. El crimen fue encubierto por su asistente Santos Ramón Paiz Gómez, según la acusación que ayer interpuso la Fiscalía General de la República en los juzgados de Managua.

La acusación fue presentada en horas de la tarde por la fiscal Nubia Arévalo, quien acusó de parricidio a Herrera, y de encubridor del crimen a su asistente, Santos Paiz. La fiscal también acusó por los delitos de falsificación de documentos públicos y auténticos en perjuicio del Estado a seis personas, incluyendo a Herrera y personal del Juzgado Local Único de Ticuantepe, por haberse confabulado para falsificar la partida de nacimiento del padre de Tania, William Silva, para borrar antecedentes policiales.

TESTIGO CLAVE Y PERROS MUDOS

La fiscal Arévalo no quiso dar más detalles de las pruebas y argumentos de su acusación, indicando que durante la audiencia revelará las pruebas en que sustenta su sospecha de que Herrera mató a su esposa. La acusación ocurre sólo unos días después que vinieran de Costa Rica las pruebas de ADN que le practicaron a prendas de vestir y restos de piel y tejido que le encontraron a Tania en las uñas.

Según la acusación por parricidio, presentada en el Juzgado Sexto de Distrito Penal de Audiencia, Tania se encontraba el viernes ocho de agosto del corriente año, a la una de la tarde, en su casa de habitación ubicada en Altamira, número 51. Con ella permanecían siempre dos perros que habían sido llevados y criados por Herrera: uno de raza bóxer y un gran danés.

A esa hora llegó Néstor Herrera Obando, quien estacionó la camioneta Mitsubishi Montero, color gris, placas 178-740, con la parte delantera hacia el Oeste, lo que vio la ciudadana Ana María Reyes Gaitán, empleada doméstica en la vivienda número 291, exactamente frente a la casa donde sucedieron los hechos.

ARMA NO APARECIÓ

De acuerdo con el relato en el documento de la Fiscalía, Ana María se asomó a la ventana y observó que el vecino ingresaba a la casa de enfrente, a quien vio por la espalda cuando se bajó de la camioneta y procedió a abrir con sus llaves el portón metálico junto a la calle y luego la verja de la casa, lo que le pareció normal porque se trataba del dueño de la vivienda. Supo del crimen hasta las 4:30 de la tarde, cuando vio presencia policial en la casa de los vecinos. Habían matado a Tania.

La joven abogada de 24 años, quien conoció a su esposo en un velorio años atrás, había sufrido 21 heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo, siendo mortales las del cuello y la parte izquierda del tórax (corazón), que le causaron hemorragias masivas irreversibles.

El crimen ocurrió en la primera habitación de la vivienda, utilizada para oficina. El arma con que mataron a Tania no fue encontrada en el sitio. La noticia del asesinato la conoció la Policía por llamadas telefónicas que le hicieron Néstor y su asistente Santos Ramón Paiz, desde sus respectivos celulares.

COARTADA PERFECTA

En la vivienda encontraron encendido el celular de Tania sobre un equipo de sonido, los candados no fueron forzados, ni las puertas, y el perro bóxer estaba dentro de la vivienda, no así el gran danés que no ladró.

Según el informe oficial, Herrera y Paiz hicieron todo lo posible ese día para que los viera el mayor número de personas, además que el padre de Tania, William Silva, tuvo problemas con personas ligadas al narcotráfico, con los que había quedado mal. “Le daban la coartada perfecta para dar muerte a su esposa, sin levantar sospecha hacia su persona”, indica la Fiscalía.

Herrera y Paiz dijeron que el día del crimen ellos salieron de las oficinas de la Mayco hacia el juzgado de Tipitapa, y que regresaron a la una de la tarde, pero cuatro empleados de la empresa se encargaron de desmentir estas versiones y dijeron que ellos regresaron después de la una y se encerraron hasta las tres y media de la tarde.

Según el dictamen médico legal, emitido por la forense doctora Sara Mora Grillo, el crimen ocurrió entre las 11:00 a.m. y la una de la tarde, hora en que Néstor fue visto ingresando a su casa.

OPUESTO

Orlando Palma, abogado defensor de Néstor Herrera, anunció que se van a oponer a cualquier medida que se imponga en contra de su defendido.

Según Palma, “el doctor Herrera no está en posición de evadir” la justicia, ni piensa huir.

“El caso no se ha aclarado, creo que lo están enredando más, no sé quiénes, pero vamos a defenderlo como es debido, porque él es el ofendido”, dijo Palma.

LLAMADA DE DOLOR

José Jesús Jerez Navarro, novio de una hermana de Tania Silva, a eso de las 3:15 minutos de la tarde recibió una llamada a su celular del teléfono móvil que utilizaba Tania y al contestar la llamada sólo escuchó un lamento de dolor y se cortó, lo cual le inquietó. Llamó tres veces al celular de Tania y nadie respondió. Casi una hora después, Néstor Herrera lo llamó para decirle que acababa de suceder una desgracia con Tania.

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