Persiste la amenaza talibán

Mike Collett-White ySaeed Ali AchakzaiReuters KABUL/SPIN BOLDAK, AFGANISTÁN.- Dos años después de haber huido de Kabul bajo la sombra de la noche, el Talibán y sus aliados han puesto en evidencia esta semana su creciente amenaza a Afganistán con una serie de violentos ataques. Mientras Afganistán sufre su período más sangriento en dos años, los […]

Mike Collett-White ySaeed Ali AchakzaiReuters

KABUL/SPIN BOLDAK, AFGANISTÁN.- Dos años después de haber huido de Kabul bajo la sombra de la noche, el Talibán y sus aliados han puesto en evidencia esta semana su creciente amenaza a Afganistán con una serie de violentos ataques.

Mientras Afganistán sufre su período más sangriento en dos años, los milicianos de línea dura se felicitan por haber avanzado en su guerra santa o yihad contra las fuerzas extranjeras, contra el gobierno central y contra las organizaciones de ayuda que trabajan en el país.

A pesar de los esfuerzos de miles de tropas estadounidenses por dos años, fuentes talibanes señalan que su líder tuerto, Mohammad Omar, sigue firmemente en control, dirigiendo operaciones a través de un consejo de diez miembros que fue creado en junio.

“Desde que se estableció el consejo, la yihad talibán ha mejorado mucho”, dijo a Reuters el funcionario del grupo Abdul Rauf, desde un lugar no revelado.

“El mullah Mohammad Omar todavía está a cargo y encabeza el Talibán y todas nuestras actividades de guerra santa están efectuadas con su permiso y previa consulta’’, dijo.

“Durante los últimos dos años los comandantes talibanes asistieron a un número de encuentros presididos por el mullah Omar durante los que planeaban tácticas de la yihad talibán”, dijo. “También imparte instrucciones a los comandantes talibanes a través de otros procedimientos secretos”.

Han muerto más de 350 personas, incluidos muchos rebeldes, desde comienzos de agosto en el período más sangriento desde la caída del Talibán.

El movimiento Talibán y sus aliados fueron culpados de la muerte de cuatro afganos en la provincia de Kunar, el miércoles, cuando su auto fue destrozado por una bomba manejada por control remoto, aparentemente destinada a un vehículo de las fuerzas de Estados Unidos.

La Embajada de Estados Unidos en Kabul advirtió a los periodistas estadounidenses que podrían ser secuestrados; mientras que las organizaciones de ayuda temen por la estabilidad.

El resentimiento entre afganos corrientes por la presencia de las fuerzas estadounidenses no se asemeja demasiado al que se registra en Irak con las tropas de ocupación de Estados Unidos, ni los talibanes parecen tener la fuerza militar para cometer otros ataques que no sean más que algo esporádico y rápido.

Entre 30 y 40 soldados estadounidenses han muerto en servicio en Afganistán y hubo un número similar de muertes debidas a accidentes.

Pero los funcionarios afganos y los analistas advierten que si los proyectos de reconstrucción continúan siendo interrumpidos y la gente no ve pronto cómo mejora la seguridad, la indiferencia, y quizás incluso la simpatía por los militantes, podría crecer.

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