Alistair LyonReuters
BAGDAD.- Las fuerzas de Estados Unidos han lanzado una serie de ataques aéreos para combatir a una rebelión cada vez más sangrienta en Irak, pero analistas temen que la estrategia podría estimular en vez de disminuir la violencia.
“Si nos vemos obligados, usaremos cuchillos de cocina para derrotar a los estadounidenses. Los desterraremos de Irak’’, dijo Asaad Khalil, un conductor de 29 años, en el pueblo de Faluya, uno de los bastiones de la furia contra Estados Unidos.
Pero algunos analistas advierten que las últimas demostraciones de fuerza ilustran la frustración de Washington ante los interminables ataques y los ataques dinamiteros suicidas como el que mató a 18 soldados italianos el miércoles en una base militar.
“¿Piensa el liderazgo militar que lanzar bombas y abrir fuego de mortero contra edificios vacíos y el desierto realmente va a tener un impacto sicológico en quienes se oponen a nosotros?’’, preguntó Dale Davis, un ex oficial de la Marina experto en tareas de contrainteligencia. “Realmente me temo que estamos perdiendo el control sobre esta situación’’.
Tim Garden, del Centro de Estudios de Defensa del King College, de Londres, también criticó la nueva estrategia estadounidense. “Los ataques aéreos son realmente ridículos’’, expresó. Agregó que los bombardeos sugieren que las fuerzas de Estados Unidos en tierra son muy escasas para cubrir todo el territorio.
Incluso la CIA filtró un documento que concluye que las tácticas de contrainteligencia están enfureciendo al grueso de los ciudadanos iraquíes que comienzan a tener dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para derrotar a la guerrilla.
“Estados Unidos enfrenta un dilema’’, dijo Aziz Alkazaz, del Instituto Alemán para Estudios de Oriente Medio. “Por un lado, ellos quieren mantener el control en sus propias manos. Por el otro, están hablando de transferir el poder para ampliar el respaldo de la población iraquí’’.
Resaltó que el Consejo de Gobierno iraquí carece de credibilidad, está plagado por las divisiones entre grupos étnicos y religiosos y no está en capacidad de actuar sobre temas importantes sin la autorización de Estados Unidos.
“Lo más importante que los estadounidenses deben entender es que deben transferir poder y autoridad real si quieren que el pueblo iraquí se una al proceso’’, añadió.