Ramón Pineda Úbeda
El presidente, ministros, diputados, magistrados y en fin, todo el gabinete expresa sin reparo su disposición de trabajar por la Patria. Todos trabajan “por Nicaragua”, pero con semejante cantidad de expertos trabajando por ella, la pobre Patria está cada vez más abandonada. ¿La razón? Todos mienten.
Luchan por conseguir el ansiado puesto que les dará tranquilidad económica durante cinco años y una vez conseguido su propósito, la Patria que se las arregle como pueda. El señor Presidente debe reducir el salario de los ministros —y también el suyo— en un 80 por ciento, que sería lo más justo, y así sé quiénes quieren trabajar por la Patria y quiénes por un salario.
Estoy seguro de que si el sueldo de un alcalde fuera de 5,000 córdobas, el de un ministro 20,000 y el de un diputado 15,000, e igual para los magistrados, al Presidente le resultaría realmente difícil conseguir ese “selecto” personal.
No se justifica que un funcionario gane más de 2,000.00 dólares. En Nicaragua cualquiera vive o puede vivir feliz con ese sueldo, pero los salarios devengados por los funcionarios son una verdadera bofetada para el pueblo que cada día se ve sumido en la más aguda y desesperante crisis que haya vivido jamás.
Jinotega