Voto

Cristóbal Mendoza En Miami los políticos enamoran a todos los nicaragüenses americanos para que les den el voto. Yo me alegro cada vez que se avecinan las elecciones de comisionados, alcaldes o congresistas federales o estatales, porque saboreo la democracia que vivimos más de medio millón de nicas en la Estados Unidos. Hay donde escoger, […]

Cristóbal Mendoza

En Miami los políticos enamoran a todos los nicaragüenses americanos para que les den el voto. Yo me alegro cada vez que se avecinan las elecciones de comisionados, alcaldes o congresistas federales o estatales, porque saboreo la democracia que vivimos más de medio millón de nicas en la Estados Unidos. Hay donde escoger, sean los candidatos hombres o mujeres y es cuando se ponen de moda frases como: “Vota para que te respeten”, “si no votás no reclamés”. Por eso Estados Unidos es grande y ejemplo en el mundo.

Como nicaragüense me pongo triste porque no puedo votar en las elecciones de Nicaragua y escoger a la persona que regirá los destinos de mi Patria. Observo en Miami cómo los colombianos, venezolanos y mexicanos, participan en las elecciones de sus respectivos países, y me pregunto por qué a los nicaragüenses nos niegan ese derecho que es uno de los elementos más sagrados de la democracia. En la Unión Americana vivimos más de medio millón de nicas que tenemos derecho a votar. En varias ocasiones los exiliados nicas en Miami le dijimos al ex presidente Alemán que asumíamos los gastos que ocasionaría el derecho al voto, y él se hizo de la vista gorda.

Pero no nos damos por vencidos, continuamos luchando por el derecho al voto, sabemos que el señor presidente Enrique Bolaños ha hecho lo imposible para que ese derecho se dé, pero se ha encontrado con el gran obstáculo del presidente del Consejo Electoral, Roberto Rivas, quien no tiene la voluntad de que se nos dé ese derecho. ¿A qué intereses políticos favorece el señor Rivas al negarle ese derecho al exilio? ¿Al sandinismo o al arnoldismo? Se le olvida que el exilio envía más de ochocientos millones de dólares anualmente a Nicaragua, y que por esas remesas familiares nuestro pueblo no ha explotado socialmente. El señor Rivas pasará a la historia negra de Nicaragua pero el presidente Bolaños demuestra, por su buena voluntad de servirle al exilio, que es un buen hombre y un buen presidente.

Si Dios con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Presidente del Comité de Nicaragüenses Pobres en el Exilio

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