- Jefe del ejército colombiano señala que la guerrilla de su país ha tenido esa intención desde hace mucho tiempo
- Considera que los gobiernos de
Colombia y Nicaragua deben coordinarse, para proteger los cohetes
Xiomara Chamorro [email protected]
El comandante del Ejército Nacional de Colombia, general Carlos Alberto Ospina, confirmó ayer las intenciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de adquirir misiles Sam-7, en declaraciones que ofreció al canal colombiano RCN Televisión.
Aunque el general Ospina dijo no tener información específica sobre el caso de los misiles nicaragüenses, manifestó que “los bandidos” de las FARC desde hace mucho tiempo han tenido la intención de adquirir este tipo de armamento.
La reacción de Ospina ocurrió después que en la edición de ayer de LA PRENSA una fuente gubernamental nicaragüense revelara que, desde hace algunos años, las FARC han enviado emisarios a Nicaragua con la intención de comprar los cohetes tierra-aire en poder del Ejército de Nicaragua.
De acuerdo a la información suministrada, la fuente oficial señaló que las FARC han ofrecido hasta un millón de dólares por cada misil, una cantidad que el jefe del ejército colombiano no descarta sea posible.
El general Ospina brindó estas declaraciones a la RCN en el municipio de Jardín, Antioquia, cuando junto a otros funcionarios del gobierno acompañaba al presidente Álvaro Uribe a una reunión con 24 alcaldes recién electos:
—¿Qué nos podría comentar respecto a una información procedente de Nicaragua, sobre la intención de la FARC de comprar cohetes tierra-aire, referencia Sam-7?
—Es una intención de los bandidos. Aunque directamente no tengo contacto con Nicaragua, desde hace mucho tiempo los bandidos de la FARC han tenido la intención de buscar este tipo de armamento y tienen la plata suficiente, porque el narcotráfico… Ser el cártel más grande del mundo les da capacidad para eso.
—¿Qué características tienen esos cohetes?
—Son unos misiles antiaéreos que han sido usados desde hace algunos años y son diseñados especialmente para derribar aeronaves, pero son caros y únicamente unos narcotraficantes como las FARC tendrían la capacidad de comprar cienes en el mercado negro.
—General, el precio es exorbitante: un millón de dólares están ofreciendo por cada cohete.
—Por eso le digo que tiene que ser una financiación como la del narcotráfico, tiene que ser el cártel más grande del mundo para aspirar a comprar varios de estos misiles.
—¿Cabría, de pronto, corrupción en el Gobierno, en el Ejército de Nicaragua para vender este armamento?
—No, no. Yo no puedo afirmar eso. Yo no he dicho eso. Como le digo, no conozco la noticia directamente de Nicaragua, pero sí las intenciones de los bandidos de adquirir este material.
—Es un cohete que se ofrece de gobierno a gobierno por valor de 50 mil dólares aproximadamente y ellos ofrecen un millón.
—Generalmente las ventas de armamento son de gobierno a gobierno, pero ahí es donde aparecen los narcotraficantes, los contrabandistas, la plata del narcotráfico para comprar directamente.
—¿El Gobierno de Colombia alertó a las autoridades nicaragüenses sobre este hecho?
—Esas coordinaciones se hacen de parte del alto gobierno y esas coordinaciones tendrán que hacerse.
FSLN DESCARTA
El diputado Tomás Borge, en breves declaraciones a LA PRENSA, desestimó ayer que miembros de la guerrilla colombiana hayan venido a Nicaragua a intentar comprar los misiles Sam-7 y calificó de “ridícula” la versión proporcionada por fuentes extraoficiales gubernamentales.
“Eso es ridículo, están sumamente resguardados y desde mi punto de vista nunca se van a usar, ni para defender al país, porque nadie nos va a agredir y si nos agreden de nada sirve, si fuese Estados Unidos el que nos invada, pero por razones de dignidad nacional no deben ser destruidos”, comentó.
Borge no descartó que la intención del Gobierno, de filtrar esa versión de los guerrilleros, sea para desprestigiar y presionar al Ejército para que destruya los misiles.