La siquiatra y sicóloga Gioconda Cajina, prometió ayer defender a Margaret y demostrar que la muchacha no quiso hacerle daño a su bebé. Cajina se reunió con la madre de Margaret. Mary Ann Anderson.

Trastorno sicológico en supuesta parricida

Ary Neil Pantoja [email protected] Un desorden sicológico provocado por la combinación del estrés, exceso de estrógeno (hormonas sexuales femeninas) y miedo a perder la vida durante el parto fue lo que llevó a la joven Margaret Gissell Miranda Anderson a tratar de ocultar –y no matar–, a su bebé recién nacido, es la valoración médico-siquiátrica […]

Ary Neil Pantoja [email protected]

Un desorden sicológico provocado por la combinación del estrés, exceso de estrógeno (hormonas sexuales femeninas) y miedo a perder la vida durante el parto fue lo que llevó a la joven Margaret Gissell Miranda Anderson a tratar de ocultar –y no matar–, a su bebé recién nacido, es la valoración médico-siquiátrica que hizo ayer la doctora Gioconda Cajina sobre este caso.

La muchacha es ahora procesada judicialmente por el delito de parricidio en grado de frustración y la doctora Cajina se ofreció para declarar ante un jurado y demostrar que la joven primeriza no intentó matar al bebé, sino que su mismo temor la llevó a poner al recién nacido cerca del basurero.

TRASTORNO TEMPORAL

El hecho ocurrió el lunes de la semana pasada y el jueves 6 de noviembre, la muchacha fue puesta ante un juez que ordenó la prisión inmediata; sin embargo, la familia de la joven aduce que hubo negligencia médica.

Según Cajina, tras el hecho, las autoridades del Hospital Materno-Infantil Bertha Calderón cometieron un “grave error” al llamar a la Policía Nacional en lugar de brindar atención sicológica inmediata a la joven que, dijo, atravesó por un “trauma metabólico severo, producto de que no sabía qué hacer cuando dio a luz en el baño”.

“El hecho que tirara a un basurero eso indica una conducta siquiátrica. Esto hay que entenderlo porque atravesó por una etapa traumática. La toma de conciencia que ella (Margaret) tiene ahorita es de arrepentimiento de todo lo que hizo, porque ya está en otro momento y por eso reclama el derecho de darle de comer al bebé y tiene derecho a ello”, expresó Cajina.

Cajina catalogó esta acción como sicótica y burda que no debería ser tomada en cuenta como un hecho delictivo, sino como una reacción anormal de una persona trastornada temporalmente.

Según la siquiatra, este tipo de problemas se puede evitar si en los centros asistenciales existieran sicólogos que atiendan a las mujeres en labor de parto y en post parto.

EMBARAZO DESCONTROLA

A juicio de Cajina, el mismo hecho del embarazo provoca trastornos fisiológicos y sicológicos en mujeres adultas y ellos se agravan si se trata de una primeriza y de tan poca edad.

Cajina señaló que el caso de Margaret no es el único y que la solución para ella no es la cárcel, sino la inmediata libertad y tratamiento sicológico mismo que, según dijo, dará a la muchacha una vez que se lo permita el juez.

Para Cajina el Hospital Bertha Calderón y los demás centros asistenciales, deberían estar dotados de un equipo médico siquiátrico para atender a las mujeres embarazadas antes, durante y después del parto.

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