- Sectores hacen públicas sus
suspicacias y temores acerca de las negociaciones de acuerdo comercial con Estados Unidos - Sin lugar a dudas, el azúcar se convierte en la manzana de la discordia
María Antonia López M. yGabriel Sánchez [email protected]
A un mes de que empiece oficialmente la última ronda de negociaciones del tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta en inglés), aquí en Nicaragua las inquietudes, temores y suspicacias están aumentando de tono.
Las negociaciones políticas y los intereses del gran capital económico del país, que tras bambalinas se están discutiendo como parte fundamental de la negociación agrícola del Cafta, para un grupo, es una amenaza al gallo pinto y la tortilla.
Extraoficialmente se conoció que los negociadores nicaragüenses han sostenido reuniones con los representantes del partido Frente Sandinista, que según las fuentes está ligado estrechamente con el negocio de las importaciones de arroz americano, con el interés de aumentar la cuota de compra o bien permitir que la cantidad aprobada tenga una liberación arancelaria favorable para Estados Unidos, exponiéndose de esa manera la producción nacional del grano.
Las fuentes que solicitaron el anonimato añadieron que el otro asunto que se podría estar dando, previo a la última ronda de negociaciones, prevista para el mes próximo en Washington, es lograr el aumento de la cuota de exportación del azúcar a cambio de que el maíz blanco y los frijoles no sean ubicados como productos altamente prioritarios, pese a que éstos constituyen una parte fundamental de la dieta básica de los nicaragüenses.
OJO CON MINI RONDA
Estas versiones no fueron ni negadas, ni confirmadas por Álvaro Porta, uno de los negociadores nacionales, respondiendo solamente que hasta este lunes durante el inicio de la mini ronda extraordinaria que se realizará en Washington, se discutirán nuevamente las posiciones sobre los productos agrícolas.
“Nosotros presentamos nuestras propuestas en Houston (VIII Ronda de Negociaciones), pero no fueron aprobadas por Estados Unidos, recientemente que estuvo el negociador agrícola de ese país, tampoco se decidió nada”, agregó.
En tanto, dijo que sí se quiere obtener un aumento de la cuota del azúcar y que se quiere proteger los productos de la canasta básica, pero todo se decidirá hasta en la novena ronda en diciembre “y cualquier cosa es adelantarse”.
Porta, agregó que han estado conversando muy de cerca con los representantes de los productores de arroz y azúcar e inclusive éstos han participado en las rondas anteriores, para finalmente agregar que no tenía conocimiento sobre decisiones políticas internas.
Mientras tanto, Fernando Mansell, presidente de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (Anar), reiteró que han conversado frecuentemente con el gobierno sobre la negociación del rubro en el Cafta, pero que su posición es invariable.
Los productores de arroz, creen que si Estados Unidos presiona por una desgravación favorable para ellos, deben crearse mecanismos de compensación para evitar que los países centroamericanos queden en desventaja.
Sin embargo, consideró que es muy probable que Estados Unidos no dé más acceso al azúcar, porque éste es un rubro sensible para muchos países, “pero no creo que quiera cambiarse a cambio del arroz a menos que hayan sorpresas de última hora”.
PRESIÓN AUMENTA
Los textileros y arroceros nacionales temen que se desplome la posición que Nicaragua ha conseguido en las negociaciones del Cafta (el acuerdo comercial que se discute entre Estados Unidos y Centroamérica) si ese país presiona a las demás naciones de la región para que éstos cedan la posición que se ha manejado hasta el momento.
Sin embargo, ante esta situación Alicia Mártin, una de las negociadoras del Cafta, por Nicaragua consideró que no hay motivo para preocuparse, ya que la posición entre los centroamericanos es de apoyo mutuo. “Pero si eso pasa y los demás países cambian su posición, nosotros tomaremos la nuestra. La que más le convenga al Nicaragua”.
Mártin quien no quiso dar a conocer cuál sería la posición que tomaría Nicaragua si los centroamericanos cambian sus posturas negociadoras, dijo no sentirse preocupada por el actual proceso de negociación, ya que todo está yendo bastante bien.
La preocupación que surge por parte de los arroceros es porque ellos pueden ser una especie de “conejillos de india” en el proceso de negociación del Cafta, ya que temen que los negociadores nacionales dejen entrar libremente el arroz de Estados Unidos, a cambio que ese país deje entrar el azúcar, uno de los productos de mayor interés para Nicaragua.
Según Fernando Mansell, presidente de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (Anar), hasta el momento entre sus homólogos centroamericanos se ha llegado a una sola posición que es permitir el ingreso de un porcentaje del contingente de arroz que entra anualmente a la región.
Fernando Traversari, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec), si alguno de los demás países cambia la postura que ellos como sector a mantenido en las negociaciones del Cafta, la posición de Nicaragua se puede ver afectada.
Se mostró confiado en que todo siga bien y que hay consenso entre los textileros de la región para mantenerse como un solo bloque frente a Cafta. “Nosotros confiamos que las posiciones entre todos los centroamericanos se mantendrá”, expresó.
CABILDEARÁN PARA ALARGAR FIRMA
La mesa agropecuaria y forestal integrada a la Coordinadora Civil, anunció que en los próximos meses realizarán una labor de concientización a la población para aumentar el conocimiento sobre las negociaciones del Cafta.
Edgardo García, representante de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), explicó que a partir de enero realizarán una serie de acciones que incluyen marchas y cabildeos con los diputados de la Asamblea Nacional para evitar que el Tratado sea ratificado si éste no es favorable para el país.
Agregó que esperarán los resultados de la última ronda en Washington para definir las fechas en las que realizarán las actividades de protesta.
Esta mesa está integrada, por productores beneficiados de reforma agraria, ex combatientes de la Resistencia, sindicatos, entre otros.