Economía vs Desarrollo Rural

Fabio Vásquez Ló[email protected] ¿Qué se pretende con el desarrollo rural? Sin prestar ningún interés en intentar llegar a una definición consensuada de lo que se entiende por desarrollo rural vamos a tratar al desarrollo rural como… “algo que intenta promover un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas, el empleo y los recursos […]

Fabio Vásquez Ló[email protected]

¿Qué se pretende con el desarrollo rural? Sin prestar ningún interés en intentar llegar a una definición consensuada de lo que se entiende por desarrollo rural vamos a tratar al desarrollo rural como… “algo que intenta promover un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas, el empleo y los recursos humanos, y la protección y mejora del medio ambiente, así como eliminar las desigualdades y fomentar la igualdad entre hombres y mujeres”.

Desarrollo equilibrado, actividades económicas, recursos humanos, medio ambiente, desigualdades, género… todos ellos son conceptos que están presentes en el medio rural.

Parece lógico pensar que si se pretende desarrollar un determinado espacio es porque ello es necesario, es decir constatamos en ese determinado espacio la existencia de una falta de desarrollo que, en todo caso, se mide por unos determinados parámetros y que sitúan a los territorios en un orden.

Unas zonas del mundo están más desarrolladas que otras, unos continentes están más desarrollados que otros, unos países están más desarrollados que otros, unas regiones están más desarrolladas que otras. Hablamos de desarrollo… en relación con…

La preocupación por el desarrollo no es un problema nuevo, ni a nivel mundial, ni a nivel regional o nacional, ni a nivel rural o urbano, pero siempre es un problema económico. Se trata de aumentar el bienestar humano, de luchar contra la disparidad de niveles de vida entre países pobres o países ricos, se trata de atraer a los países en vías de desarrollo… se trata de un desarrollo económico.

Siempre se trata de desarrollo económico si bien los criterios que utilizamos para clasificar regiones, países o zonas concretas en las “listas” del desarrollo sean puramente económicos, de orden demográfico o de orden social.

Curiosamente y a pesar de los “esfuerzos” de Organismos Internacionales, de los denominados “países desarrollados” y de las denominadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) el subdesarrollo persiste, los focos políticos, sociales, vandálicos y bélicos están, cada vez más, relacionados con la pobreza (o con los recursos deseados por los “ricos”) y se observa una creciente presión de los fenómenos migratorios que responden a la falta de medios para explotar los recursos en unas zonas y la sobredimensión económica de otras.

Y así observamos con impotencia (o con desgana) cómo los recursos se concentran en manos de muy pocos y el “desarrollo” afecta a zonas cada vez más concretas de nuestro país. Los ricos cada vez más ricos… y los pobres cada vez más pobres. El Norte sobre el Sur, el Occidente sobre el Oriente, la periferia sobre el interior… lo urbano sobre lo rural.

El desarrollo viene condicionado a la posibilidad de un determinado espacio geográfico para generar una determinada corriente de ingresos y eso se da siempre que exista actividad económica. Cuando existe actividad empresarial se produce una corriente de ingresos una parte de los cuales se dedica al consumo y otra parte al ahorro (inversión). Así, y favorecidos por el efecto autónomo “multiplicador” o por el efecto “acelerador”, inducido a través de las políticas que favorecen el consumo, las zonas con actividad económica “crecen” a mayor o menor ritmo y aquéllas en las que no se logra favorecer un mínimo tejido empresarial capaz de generar flujos de riqueza mantienen el “ritmo cero” de crecimiento.

Si no se actúa decididamente sobre las denominadas zonas de extrema pobreza en nuestro país para fijar población y propiciar la explotación del resto de los recursos endógenos para propiciar actividades económicas el proceso del crecimiento (y del nulo crecimiento) será irreversible.

Previas a la generación de actividades económicas son necesarias determinadas inversiones, inversiones estratégicas, capaces de fijar a la población. Estas inversiones consisten en la formación de recursos humanos (66% de Indice de Alfabetización de Adultos, según el Indicador de Desarrollo Humano, 2002) y en mejora de los servicios públicos. Sólo cuando la población tenga capacidad (formación) para elegir irse o quedarse y tenga infraestructuras (fundamentalmente de servicios públicos) y tenga posibilidades de irse y de volver, si así lo desea, estaremos en condiciones de propiciar actividades económicas que, utilizando los recursos endógenos (comenzando por los recursos humanos) generen riqueza y ésta quede en el territorio en donde se genera pagando el esfuerzo de las personas que son responsables de la actividad y den valores añadidos a los recursos que se utilizan.

Es decir generando desarrollo económico y no un mero crecimiento que discrimina lo endógeno y aunque propicie una determinada corriente de ingresos, la propensión al consumo y al ahorro o la inversión se evidenciará en zonas distintas.

El desarrollo representa, en todo caso, una concentración de recursos (humanos, de capital, materias primas, etc…) Los lugares donde se concentran los recursos provocan zonas de vaciado económico en los territorios que los rodean y que prestan factor trabajo, capital, materias primas, etc.

El Norte concentra recursos, Occidente concentra recursos, lo periférico concentra recursos, lo urbano concentra recursos, y ello en detrimento del Sur, del Oriente, del interior… o de lo rural.

La esperanza de vida, la alfabetización o el Producto Interior Bruto son indicadores del desarrollo humano que sitúan a Canadá en el primer lugar de la lista de países más desarrollados de América y a Nicaragua (118) en el penúltimo lugar sólo superando a Guatemala (120). Una revisión periódica de los índices socioeconómicos y de su combinación nos situarán en la cruda realidad de este mundo tan falto de solidaridad en el que nos ha tocado vivir y una postura de humildad nos hará agradecer el haber nacido en donde hemos nacido y luchar por salir de las condiciones en que nos encontramos.

El autor es Ingeniero Agrónomo.

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