Todo lo que él se muere por hallar en la cama es más probable que lo encuentre cuando estás en los 30. Dos expertas aseguran que es en la tercera década cuando la sexualidad de la mujer está en su mejor momento.
Al llegar a los 25 años la mujer empieza a ocultar su edad, a los 30 la crisis se agudiza porque empieza su recorrido hacia los 40, la edad que todas temen. Sin embargo, no hay de qué preocuparse. Es precisamente en la tercera década de la vida cuando empieza lo mejor: la plenitud sexual de la mujer. Auxiliadora Marenco, sicóloga especialista en sexualidad, y Greta Solís, gineco-obstetra, coinciden en esta afirmación.
“La sexualidad en la mujer a partir de los 30 años, pasa a ser una parte importante en su vida. En esta etapa de la mujer es cuando se produce la mejor respuesta sexual. No es a los 20 cuando una mujer está en la plenitud de su sexualidad, sino que es a los 30”, asegura la doctora Solís.
Por su parte, la sexóloga Auxiliadora Marenco, indica que hay plenitud sexual después de los 30 años y ésta se extiende hasta los 40 porque la mujer adquiere o desarrolla todo el potencial de sus hormonas y es cuando tiene más experiencia.
Algunas mujeres todavía se atreven a tener hijos entre los 30 y los 40 años, por lo que hay un margen extra de tiempo para la reproducción y para terminar el aprendizaje sobre el placer, agrega.
Según los ginecólogos, la mujer adquiere madurez hormonal después de los 22 años, mientras que la fase adecuada para la reproducción la ubican entre los 23 y los 35 años. Sin embargo, en lo referente a la madurez para el placer, el cuerpo podría estar listo a los 20 años, es decir, que a esta edad podría alcanzar plenitud sexual, que es el máximo desarrollo que alguien puede tener en el ejercicio del placer y su disfrute, explica Marenco.
“Lo que no hace tener esa plenitud es la inexperiencia y la desinformación”. La mujer joven, antes de los 30 años, se encuentra en la primera etapa de su vida sexual y desconoce totalmente los recursos con que su cuerpo cuenta y las posibilidades que tiene para el placer. Por la falta de orientación sobre la sexualidad, la mujer se pasa esa década de su vida descubriendo en la propia práctica”, señala.
LA REPRODUCCIÓN AFECTA EL PLACER
Otra razón por la cual la mujer alcanza la plenitud del placer sexual hasta llegar a los 30 años es porque en la segunda etapa de su vida sexual, atraviesa la fertilidad y la reproducción, que generalmente sucede entre los 20 y 30 años, aproximadamente, y durante esos diez años debe cuidar su maternidad.
“Muchas veces la crianza de los hijos altera el orden del placer y el proceso del desarrollo de esa plenitud porque la crianza desvela, desgasta, la mujer puede padecer algunos traumas por intervenciones quirúrgicas a la hora del parto, porque después queda padeciendo falta de apetencia o porque el parto fue doloroso y traumático, entonces le pone ciertas energías negativas al hecho de la relación sexual”, comenta la sexóloga.
La ginecóloga Solís indica que la mujer primero enfrenta el descubrimiento de su sexualidad lo que implica un cambio difícil para la mayoría de las jóvenes, y luego se encuentra inmiscuida en su maternidad, el uso de anticonceptivos y la prevención de infecciones vaginales, que siempre acechan en esta etapa.
Comenta que en algunos casos, hay un rechazo inconsciente a las relaciones sexuales después del parto, por lo que la mujer debe saber que el embarazo no es una obstrucción para la sexualidad.
En cambio la mujer en la tercera década de su vida está más liberada en cuanto a sus pensamientos alrededor del sexo, se siente libre de los tabúes que en algunos casos se arrastran desde la niñez. La independencia alcanzada le provee de condiciones para tomar decisiones acerca de su vida sexual; aunque debería haber responsabilidad sexual en todas las etapas, generalmente se alcanza a los 30 años, edad en la cual la sexualidad suele ser más placentera.
Si la mujer está esterilizada le produce una sensación de tranquilidad, busca su placer y el de su compañero porque a esta edad ya ha aprendido cómo hacerlo, enumera Solís.
EL HOMBRE Y SU PAPEL
Auxiliadora Marenco comenta que muchas mujeres incursionan con sus novios en las primeras sensaciones sexuales que por falta de información a veces asustan, hasta que hay un proceso mediante el cual descubren que las respuestas de sus cuerpos son así.
“A veces ni su misma pareja sabe de qué se trata lo que a usted le está pasando, si no está informada, ese proceso es más lento porque lo tiene que descubrir durante la experiencia y si además le toca un compañero sexual malo, atrasado, que no es un buen amante, entonces sus primeros orgasmos los tendrá hasta en la segunda parte de esa segunda década”, instruye.
Es por eso que en el descubrimiento de la sexualidad para llegar a su máximo disfrute, se debe tomar en cuenta el tipo de compañero sexual que la mujer tiene, porque el hombre contribuye a mejorar o atrasar la calidad de la vida sexual de la mujer, asegura la especialista. “Hay mujeres que se divorcian y es hasta con el segundo matrimonio que descubren el placer”, ejemplifica.
EL BUEN AMANTE
Según la sexóloga un buen o mal amante influye grandemente en la calidad de la vida sexual de la mujer, pero ¿qué implica ser un buen amante?
“Un buen amante es aquél que no está apurado por penetrar, un hombre que está erecto y ya quiere penetrar, ese es un pésimo amante, de principio”, señala.
Un buen amante es aquél que se ocupa por ofrecer a su compañera todos los recursos del placer que están en el cuerpo, en los sentidos de ambos, en juguetear, coquetear, tocarse; estimular los ojos, los oídos, los olfatos, la piel, que es la gran aliada del placer.
“Si el hombre no está apurado y más bien se detiene mucho tiempo en esa fase —que se llama fase de la sensualidad— ese hombre es un buen amante”, enseña.
RECOMENDACIONES
Para alcanzar esa plenitud sexual, la sexóloga hace algunas recomendaciones.
Lea: Es bueno leer libros acreditados sobre la sexualidad. No base su experiencia en preguntas a sus amigas, quienes probablemente le brinden respuestas ambiguas. Tampoco se guíe por las escenas de películas y telenovelas.
Autoestimúlese: Según la sexóloga, es bueno autoestimularse para saber qué capacidad de respuesta tiene su cuerpo. “Si no ha descubierto el placer y viene otra persona a tocar su cuerpo y ni siquiera sabe cómo responde su cuerpo, está en las manos de esa persona, pero si sabe cómo obtener su propio placer y cuáles son las partes sensibles de su cuerpo, puede conducir a esa persona y es mejor el acoplamiento”.
Es conveniente que la mujer conozca su cuerpo y cuáles son las partes sensibles del mismo y no que un extraño venga a descubrirlo porque a lo mejor le va tomar bastante tiempo, opina.
Hable y explore su cuerpo con su compañero: Indique a su compañero sexual lo que le gusta y lo que no le gusta. La sexualidad es un menú y cada mujer debe seleccionar lo que más disfruta, sin seguir un patrón específico, sino que cada una tiene su propio código. “Lo que necesito es seguir la línea al descubrimiento de cuál es mi propia respuesta y no la respuesta de mi amiga, mi abuela, mi cuñada, cada uno tiene su propio menú sexual”, finaliza.