Fernando A. Malespín
La situación institucional desastrosa en que se encuentra Nicaragua como consecuencia del pacto Alemán-Ortega, debe obligar a los nicaragüenses a reflexionar seriamente. No es posible que la nación sea tomada como un juguete de dos hombres que arreglaron la Constitución Política a su gusto, para convertirse en personajes inmunes. Hay problemas serios en todas las instituciones del Estado donde desempeñan cargos los amigos de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Ahora hay 16 magistrados (de la Corte Suprema de Justicia) pero cinco harían mejor papel. El derroche es por favorecer a sus incondicionales.
El pueblo nicaragüense debe presentar la batalla cívica de trascendental importancia, exigir la celebración de un plebiscito para que la ciudadanía diga si acepta o rechaza el pacto Alemán-Ortega, que ha trastornado y desmoralizado la vida republicana de los nicaragüenses.