- Con el conflicto iraquí, vuelven los términos de “combatir insurgentes” o “salir con honor”
Arshad MohammedReuters
WASHINGTON.- El lenguaje de la guerra de Vietnam se ha permeado en el debate en Estados Unidos sobre Irak, con funcionarios y otras voces que hablan de “guerrillas”, “pacificar al país”, “combatir a insurgentes” e incluso “salir con honor”.
La tendencia ha aumentado desde el ataque con cohetes del domingo pasado contra el hotel de Bagdad, donde se hospedaba el Subsecretario norteamericano de Defensa, Paul Wolfowitz y las cuatro bombas que mataron el lunes al menos a unas 40 personas cerca de un edificio de la Cruz Roja y tres estaciones de policía en la capital iraquí.
En un editorial el miércoles, el periódico The Washington Post dijo que la ola de ataques “probablemente intentó surtir el mismo efecto que la ofensiva de Tet de 1968 en Vietnam: convencer a los estadounidenses de que sus tropas están empeñadas en una causa perdida y deben retirarse, incluso cuando, en términos militares, ésa no es la verdad.
“Los ataques hasta ahora… como aquéllos de Tet, no han presentado una amenaza estratégica a la presencia militar de Estados Unidos en el país; aunque palidecen ante los de Tet, que costaron la vida a más de 3,800 soldados estadounidenses y 14,000 civiles vietnamitas”.
“Aún así, las bombas han impactado a los iraquíes, intimidado a algunos de los posibles aliados e incrementado las dudas en el Congreso y el público estadounidense sobre la misión en Irak”, agregó el Post.
Sandy Berger, asesor de seguridad nacional del ex presidente Bill Clinton, hizo el martes una pregunta que pendió por mucho tiempo sobre los estrategas políticos cuando Vietnam:
“Independientemente de cómo llegamos allí, ¿cómo salimos con honor e integridad, y con un resultado que sea mejor que el comienzo?”.
A una pregunta de un periodista europeo la semana pasada sobre cómo marchaba la guerra de Irak, el Subsecretario de Estado, Richard Armitage, habló de pacificación, un término clásico de Vietnam, para sugerir que gran parte del país parece estar tranquilo.
“Es un panorama mixto, pero alrededor del 80 por ciento del país consideramos que es más o menos benigno y está bastante pacificado”, dijo. “Alrededor del 20 por ciento, particularmente el llamado Triángulo Baaz, es aún problemático’’.
El comentario de que la mayoría de los ataques ocurren en el llamado triángulo sunita de Irak, definido entre Bagdad, Tikrit y Haditha, fue poco tranquilizador para Berger, quien sugirió que es la receta clásica de una “guerra de guerrillas”.
“El hecho de que las cosas marchan bien en muchas partes del país no me es muy reconfortante porque en una insurgencia las cosas marchan generalmente bien en la mayor parte del país, debido a que los insurgentes escogen, de un modo muy estratégico, blancos de alto valor para crear trastornos en algunas partes’’, dijo Berger.
EL VIEJO ARGUMENTO DE LA CREDIBILIDAD
“Pienso que sería una grave derrota en la guerra contra el terrorismo, porque creo que diría que los golpeamos duro y después nos vamos. No podemos hacer eso”, dijo Berger, en una repetición de una de las justificaciones para mantenerse en la guerra de Vietnam, que la credibilidad estadounidense sufriría mucho con una retirada.
Bruce Buchanan, un profesor de gobierno de la Universidad de Texas en Austin, dijo que la analogía con Vietnam es aplicada a Irak, porque los estadounidenses parecen estar presumiendo que, como escribió el secretario de Defensa Donald Rumsfeld en un memorando el 16 de octubre, la ocupación de Irak es posible que sea “larga, muy larga’’.
“Se está cuestionando hasta qué punto el público de Estados Unidos soportará seguir allí. Esas son las mismas preguntas que surgieron cuando la guerra de Vietnam’’, dijo Buchanan.
“Lo que es similar es la percepción de que éste es un problema muy difícil que promete más dolores que recompensas en el futuro previsible”, añadió.
NO HAY COMPARACIÓN
En términos de bajas, los conflictos de Vietnam e Irak no tienen comparación. En Vietnam perecieron más de 58,000 estadounidenses de 1955 a 1975, mientras que 248 soldados habían muerto en acción en la guerra de Irak hasta el domingo, 138 de ellos desde que Bush declaró terminadas las grandes batallas el 1 de mayo.