León Viejo y Ciudad Vieja

Clemente Guido Martínez

Contando con la cortesía del licenciado Pedro Escalante, historiador salvadoreño, quien dispuso de vehículo propio y conductor personal, y la inapreciable guía de Celia y Emilio, ambos funcionarios del Museo Nacional David J. Guzmán; mi esposa Lidia del Carmen y yo, pudimos visitar el sitio arqueológico colonial Ciudad Vieja, a 10 kilómetros de Suchitoto, República de El Salvador, el pasado 21 de octubre.

Ciudad Vieja es la antigua Villa San Salvador, fundada en 1528 bajo el impulso conquistador de Pedro de Alvarado, y actualmente gran parte de las tierras sobre las que está asentada han sido compradas por el Gobierno de El Salvador para proteger el sitio del impacto que ocasionan las actividades agrícolas a este tipo de evidencias arqueológicas y para desarrollar las excavaciones.

William R. Fowler Jr. y Roberto Gallardo han realizado labores de excavación arqueológica para ir desentrañando los secretos que ocultan estas evidencias coloniales, dejando a la vista parte de lo que probablemente fue El Cabildo de la Villa San Salvador, mostrando interesantes similitudes arquitectónicas con las estructuras coloniales de León Viejo, en Nicaragua, contemporáneo de Ciudad Vieja (1524 León Viejo, 1528 Ciudad Vieja). Recientemente, José Herquicia, arqueólogo del Museo Nacional de El Salvador, también ha practicado estudios de campo en Ciudad Vieja.

Entre las evidencias descubiertas está El Cabildo, ubicado al norte de la Plaza, que muestra similar tipo de piso de ladrillo rojo, con el diseño de espina de pez o cruz suástica, que observamos en la Casa de Gonzalo Cano en León Viejo. Aunque aquí cabe llamar la atención sobre el piso de un cuarto de El Cabildo, construido con piedras de río (canto rodado) de la que todavía no se tiene ninguna evidencia en León Viejo.

El diseño de sus cuartos y la organización de sus puertas de acceso a los diferentes ambientes, son muy similares a la Casa de Fundición del Oro en León Viejo.

Frente a la puerta principal de El Cabildo de Ciudad Vieja, una gran plaza. Al Este de la plaza, una estructura todavía no excavada, que podría ser, según los estudios documentales preliminares, las evidencias de la Iglesia Mayor de la Villa San Salvador. En sentido contrario, es decir, al oeste de la plaza, más evidencias no excavadas.

El trazado de calles en cuadrícula, persiste, aunque el plano topográfico ha demostrado que no es octogonal, sino policéntrico (Fowler 2002:23). Y un elemento muy propio de las ruinas de Ciudad Vieja, es sin lugar a dudas, el muro defensivo perimetral y los cuatro puestos de vigía que según nuestros guías fueron usados por los tlaxcaltecas de México que acompañaban a Alvarado en su empresa de conquista, para avisar de cualquier incursión enemiga.

El puesto de vigía que ha sido excavado se encuentra al sur, donde la ciudad pierde terreno por limitar con una gran barranca en cuyo fondo corre el río El Molino, al pie del Cerro Tecomatepe. Este tipo de evidencias arquitectónicas, de muro defensivo y puestos de vigías, indican sin lugar a dudas, una situación de violencia que les obligaba a tomar estas precauciones, aportando una muy particular característica al Sitio.

En León Viejo no tengo conocimiento que se haya descubierto ningún tipo de muro perimetral defensivo, ni que se hayan descubierto todavía evidencias de puestos de vigía. Lo que sí tenemos en León Viejo es evidencia documental, pictórica y arquitectónica de la fortaleza militar, ubicada al este de la ciudad, sobre una lomita que destaca en el paisaje leonés nicaragüense.

El historiador y amigo don Pedro Escalante, refiere en su obra titulada Los Tlaxcaltecas en Centroamérica (julio 2001), que el capitán Martín Estete, de las tropas leales a Pedrarias Dávila, llegó a finales de 1529 hasta la Villa de San Salvador, para obtener de parte de su cabildo el reconocimiento de la autoridad de Pedrarias, en vez de Alvarado, cosa que no aceptaron los salvadoreños, expulsando a Estete y parte de sus tropas que incluían a chorotegas de Nicaragua, de regreso a León Viejo.

Así que el muro defensivo probablemente no solamente servía para repeler ataques indígenas, sino también de los propios europeos en pugna por el dominio de más tierras y más pueblos indígenas.

De tal manera que la historia de la Villa de San Salvador y nuestro León Viejo, se cruzaron en algún momento por las pugnas de poder entre Pedrarias Dávila y Pedro de Alvarado, e incluso por sus destinos finales: La Villa fue abandonada en 1545 y León Viejo mucho tiempo después, pero al final de cuentas también abandona en 1610.

Por eso las considero dos ciudades gemelas en su etapa fundacional, y en su actualidad, pues ambas tienen las mismas características generales en su arquitectura y diseño urbano, poniéndolas en el mismo nivel privilegiado de Patrimonio Cultural de la Humanidad, con la única diferencia que León Viejo ya fue declarada el 2 de diciembre del 2000, y Villa San Salvador, todavía está en proceso de rescate y puesta en valor, contando con el apoyo financiero de la Oficina de Cooperación Internacional de España y la Embajada de España en El Salvador, según me enteré en mi visita.

El doctor William R. Fowler Jr. ha expresado muy acertadamente la importancia de las ciudades coloniales en sus “Investigaciones Arqueológicas en Ciudad Vieja, El Salvador”, Fowler Jr. Y Gallardo, Concultura, 30 de julio del 2002, y sus palabras me sirven como párrafos concluyentes:

“Las ciudades españolas jugaron un papel importante en la conquista de América. La voluntad de la Corona fue que los conquistadores se convirtiesen en vecinos para poblar la tierra (Morse 1984:77). La fundación de una ciudad siempre se hacía con la intención de conseguir y mantener el control y el dominio sobre la región que le circundaba (Domínguez Company 1984:8). La conquista, entonces, es una conquista urbana (Solano 1990:81)”.

“La ciudad y su plano en cuadrícula representan la civilización española. Simbolizan el poder de la Corona y su voluntad de extender su dominio a través de América (Crouch, Garr y Mundigo 1982; Ricard 1950:325). La ciudad funcionaba no sólo como un instrumento de colonización de España en América, sino también como base para extender la conquista, poblar el territorio, obtener riquezas, transmitir su civilización y evangelizar los pueblos indígenas que ocupaban las nuevas tierras descubiertas”.

Por estos vínculos históricos e importancia como ciudades, señaladas por Fowler Jr., que comparten Ciudad Vieja y León Viejo, los arqueólogos e historiadores, así como nuestros gobiernos por medio de sus instituciones culturales, deberíamos unir esfuerzos para estudiar comparativamente estas ciudades gemelas del período colonial temprano, y aún más, ayudarnos mutuamente para que ambas ciudades obtengan los recursos necesarios para su conservación, mantenimiento y puesta en valor. El desafío está delante de nosotros: ¿Qué esperamos para asumirlo?

El autor es historiador nicaragüense.

Editorial
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