- Comerciantes reportan pérdidas superiores a los 500 córdobas, en cambio para los vendedores ambulantes todo es ganancia
Amparo Aguilera [email protected]
El seis por ciento trae una de cal y otra de arena en materia de comercio. Mientras para los comerciantes las protestas estudiantiles se traducen en pérdidas, para los vendedores ambulantes de agua helada y alimentos rápidos, la “lucha” se convierte en utilidades.
Pedro García, presidente de Comerciantes del Mercadito de Zonas Francas, reporta que los 60 tramos del mercado, pierden un promedio de 300 córdobas diarios, cuando las protestas se recrudecen.
“Porque no hay afluencia de clientes, afectando en gran medida a los negociantes de perecederos, que dependen de las compras del día a día. Aunque quienes vivimos de las ventas al crédito, no tenemos ninguna pérdida”, expone.
Doña Bianca Salgado, en este sentido, es una de las más afectadas. Ella vive de la venta de verduras, razón por la cual pierde entre 200 y 300 córdobas. “Incluso si hoy vuelven las protestas, se me pueden ir hasta 1,000 córdobas, porque es día de pago”.
En las mismas está don Edgardo Oporta, propietario del negocio de billares aledaño a la Universidad Nacional Agraria (UNA). Según él, por las protestas cierra el negocio a las 7:30 p.m., que usualmente permanece abierto hasta las 10 p.m.
“O sea que dejo de percibir el 50 por ciento de mis ganancias, ya que me visitan un promedio de 150 personas”, expone.
Igual les ocurre a los transportistas urbanos de la Zona Franca, quienes dejan de circular a las 7:00 p.m., por las movilizaciones universitarias.
“Ayer (28 de octubre) por ejemplo, dejamos al garete ese turno, porque había embotellamiento por las protestas. Es decir que dejamos de transportar a más de 2,500 personas, perdiendo más de 5,600 córdobas)”, indica Juan Salvador Norori.
Juan José Navarro, propietario de la Libreria Nuevos Libros, cuenta que su negocio es uno de los más afectados por las protestas que realizan los universitarios en su lucha por el 6 %. Según dice sus pérdidas alcanzan el 40 por ciento.
Mientras algunos dueños de Cyber Café, las valoran en un 80 por ciento, ya que la demanda de servicios comienza a partir de las 10 de la mañana, precisamente cuando las protestan inician su ajetreo.
LA OTRA CARA
Sin embargo para Miriam Orellana, dueña de un mini súper ubicado por la UNA, las manifestaciones le duplican las ventas. “Normalmente muevo 3,000 córdobas al día. Pero con las protestas mis ventas alcanzan los 6,000 córdobas porque los estudiantes compran bastante gaseosa y agua purificada”.
A la Cooperativa Granadina de Transporte, que opera cerca de la Universidad Centroamericana (UCA), y de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), tampoco le va mal.
Según dice Feliciano Cano, socio de la cooperativa, con o sin protestas manejan la misma cantidad de pasajeros, que usualmente oscila entre los 75 y 80 usuarios. Aunque admite, que el último turno de la noche, del 28 de octubre, sólo movilizaron tres unidades, de seis que operan en días normales.