- Más de 200 manzanas de henequén ya están sembradas en la zona de Somoto, convirtiéndose en una alternativa para los pequeños productores
María Antonia López M. [email protected]
Cuando la lluvia no ayuda los productores tienen que ingeniárselas para sacarle provecho a la penca o henequén, en Somoto en el departamento de Madriz, zona donde varios campesinos se han dado a la tarea de renovar áreas de siembra con el respaldo de la Asociación de Desarrollo Comunitario (Asodecom).
De la fibra del henequén se extrae la cabulla, material de gran utilidad para elaborar mecates, cordeles y un sinnúmero de artesanías.
Ramón Ignacio Maradiaga, quien trabaja para esa asociación, explicó que ya han reactivado unas 200 manzanas con la participación de 108 beneficiarios, que son atendidos por extensionistas y promotores para facilitar el manejo de la plantación a fin de evitar plagas y enfermedades.
Cabe señalar que el henequén se siembra en terrenos poco fértiles y despalados, precisamente por ello es que los productores deben realizar obras de conservación a fin de evitar la continua erosión del suelo.
Según Maradiaga, el henequén se siembra desde 1967 en el departamento de Madriz, en las zonas conocidas como Unile, Santa Isabel, Santa Rosa, Cacuaulí y La Esperanza, pero se había descontinuado por falta de mercado para la fibra.
Sin embargo, con la reactivación del cultivo ya se han montado varios talleres artesanales para la fabricación de artesanías (tapices), así como para abastecer principalmente el mercado de Masaya, donde la fibra es utilizada para elaborar mecates, pastes y otros.
Agregó que si bien están empezando a impulsar el cultivo y su industrialización, hay fuertes pretensiones de avanzar de cara al mercado, y de establecer este producto como otra de las alternativas económicas para el municipio de Somoto, donde la dependencia de actividades laborales se reducen a la ganadería y la siembra de granos básicos.
DESDE MÉXICO
Es una planta procedente de México, pero la cultivada en Nicaragua pertenece a la familia de Agave, aunque la más conocida es la llamada Sisal, que se caracteriza por no tener espinas en los lados.
La variedad tiene vida útil de 20 años si se da un buen manejo, el cual consiste en limpia, fumigación y buen corte.
Para lograr un buen corte se debe esperar la maduración de las hojas para evitar que la fibra se manche, ya que se considera que entre más blanca y menos nudos tenga es de mejor calidad.
En los meses de abril y mayo debe realizarse el hoyado para hacer la siembra con la distancia requerida para que pueda lograrse un desarrollo bueno y se pueda obtener un mejor desfibrado.
También puede ser asociado con otros cultivos como el sorgo, en los dos primeros años, para aprovechar el recurso suelo, además de permitir otros ingresos a las familias campesinas.
Los mayas usaban el henequén para hacer cordones, carpetas o alfombras, lo cual no ha cambiado mucho hoy en día.
El principal atractivo del henequén es su dureza y resistencia. Es lo suficientemente fuerte para sostener grandes cargas de peso y no se rompe bajo circunstancias en las que las fibras sintéticas sí lo hacen.
EL CULTIVO
La raíz es fibrosa y ramificada
Produce fibras gruesas, resistentes y de color blanco.
Su etapa productiva empieza a los cuatro años, cuando deja de florecer se considera que ya no es apta para la producción.
Crece en climas muy secos y suelos pobres.
Requiere de temperaturas altas para crecer.
No se recomienda sembrarlo en tierras muy fértiles porque la maduración de las hojas es más lenta.
Tampoco se podría lograr la solidez de la fibra.
CAFÉ ORGÁNICO SE BENEFICIA
La producción de sacos elaborados con fibra de henequén, es reforzada también por la necesidad expresada por quienes cultivan el café orgánico, dado que la calidad del grano requiere preservar la cantidad de humedad indicada en el mercado y evitar los excesos que conducen a la creación de moho.