En Nicaragua ya se cultivan y comercializan calabazas que representan el principal icono de esta celebración. (LA PRENSA/U. MOLINA)

Comercio se coloca la máscara de Halloween

Una celebración importada de la que tratan de sacar réditos Amparo Aguilera [email protected] La celebración todavía no pega. Aún así parte del comercio, en Nicaragua, se disfraza a lo Halloween para atraer a los clientes y generar “buenas” ventas cada vez que puede. Guillermo Jacoby, productor de hortalizas, es parte de esa “flota”. Y según […]

  • Una celebración importada de la que tratan de sacar réditos

Amparo Aguilera [email protected]

La celebración todavía no pega. Aún así parte del comercio, en Nicaragua, se disfraza a lo Halloween para atraer a los clientes y generar “buenas” ventas cada vez que puede.

Guillermo Jacoby, productor de hortalizas, es parte de esa “flota”. Y según dice, no le va mal. Desde hace cuatro años, Jacoby oferta en la capital, entre 700 a 1, 500 calabazas, que vende desde diez a doscientos córdobas.

Cuenta que se le ocurrió ofrecerlas en octubre, por ser un mes lluvioso que dificulta la siembra de las hortalizas. “Entonces pensé en algo que se pudiera vender, e ideé la producción de calabazas, en el sentido de satisfacer el mercado nostálgico gringo (de clase media y alta acostumbrado a festejar cada 31 de octubre Halloween, también conocido como la noche de brujas) ”, comenta.

Y así ha ido creciendo, pues de cien plantitas hoy genera alrededor de 3,000. Inclusive refiere que recoge el 50 por ciento en utilidades. Tomando en cuenta que producir una calabaza, de tres onzas a cien libras, le cuesta entre cuatro y 200 córdobas. Aunque, en el futuro prefiere mantener el índice productivo ya que, a su juicio, la crisis económica aún no se supera.

A TONO

Los comerciantes de los centros de compras en Managua, tampoco se quedan atrás. Por ejemplo, en Metocentro y Plaza Inter la mayoría por lo menos trata de estar a tono con la festividad importada, aunque esto sólo contribuya a incrementar la afluencia de visitantes.

Emmanuel Bermúdez, gerente de Plaza Inter, dice que previo a la celebración, están ofreciendo descuentos del 10 al 50 por ciento, y premios instantáneos, como a los destinados a los mejores disfraces”, sostiene.

Sin embargo, reconoce que sus expectativas se centran en aumentar los 157 mil 602 visitantes, que acudieron a Plaza Inter durante la semana de Halloween en octubre del 2002, a 180, 000 asistentes en este año.

Mientras en Metrocentro, los descuentos varían de tienda en tienda. En algunos los plantean entre 10 y 30 por ciento. Y en otros son hasta de un 50 por ciento. Hecho que, según algunas dependientas, aumenta las visitas entre un 20 y 30 por ciento por establecimiento.

SIN ECO…

Pero para Alberto Lacayo, presidente de la junta directiva del Centro Comercial Managua (CCM), Halloween “no suena ni truena”, en este centro de compras.

“Aquí (en el CCM), Halloween no tiene ninguna incidencia: ni hay más visitantes ni se aumentan las ventas. Incluso, cuando lo quisimos adoptar a inicios de los noventa, no tuvo acogida. Entonces decidimos dejarlo pasar como un día cualquiera”, relata.

Francisco Padilla, gerente de la Corporación Municipal de Mercados de Managua (Commema) en el Mercado Central (Roberto Huembes), coincide con Lacayo, ya que en casi todos los tramos Halloween pasa desapercibido, pese a que este sitio privilegia a los turistas extranjeros.

Según Padilla, allí la única tienda que se une a la festividad es la Casa de las Bromas, la cual con la venta de maquillajes, trajes, sombreros, adornos y calabazas artificiales obtiene ventas con utilidades arriba de un 20 por ciento.

Tanto Lacayo como Padilla, coinciden en que esto se debe a que la tradición es ajena al país. A lo que suman, la religión católica y evangélica que ve la tradición de Halloween como al diablo mismo. “Si se extiende será de aquí a 40 años, será hasta entonces donde quizás veremos algún ingreso”, augura el presidente del CCM.

MÍNIMO IMPACTO

Para Oscar René Vargas, sociólogo y economista nicaragüense, Halloween mueve a poca población en el país. “Lo más que le apunto son a unas 5, 000 personas. Es decir estamos hablando un ínfimo porcentaje de los 5.5 millones de habitantes (que se contabilizan, hasta el momento, en Nicaragua)”, sostiene.

DESDE IRLANDA

La celebración de Halloween, comenzó hace más de 3,000 años en Irlanda, como un festival de cosecha ideado por los celtas, para quienes el cambio de cultivo adquiría un fin mágico, indica información obtenida en internet.

De allí nace su costumbre de celebrar a lo grande el 31 de octubre, como día que simbolizaba el término de la cosecha y el inicio del invierno.

Según datos históricos, los irlandeses creían que en la noche del 31 desaparecía la ventana que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos, pues las almas de los difuntos regresaban del más allá para visitar los hogares terrenales.

Entonces para mantener contentos a esos espíritus y alejar a los malos de sus viviendas, dejaban comida o dulces fuera de sus hogares. Al conquistar los romanos a los celtas, éstos los influenciaron con sus festivales dedicados a la diosa romana de la cosecha Pamona e igual ocurrió con el mundo cristiano.

De manera que la tradición permaneció y se extendió al punto que los católicos determinaron adoptar el festival con un matiz religioso, y es así como el primero de noviembre se convirtió en el Día de Todos los Santos (All Hallows Eve), siendo el 31 de octubre el día de víspera. Y por eso el nombre de Halloween.

SUMA EN PUBLICIDAD

De acuerdo a César Espinosa, presidente de la Organización Nicaragüense de Agencias de Publicidad (ONAP), Halloween, hoy día, genera dinero en Nicaragua. Al menos en términos publicitarios.

“Los clientes ya nos piden campañas alrededor de esta celebración porque ya ésta incluye a niveles socioeconómicos A, B y C. Contrario a los años 70, donde sólo incluía a la clase alta”, comenta.

Espinosa detalla que a la fecha las empresas licoreras y cerveceras son parte del comercio que más solicita publicidad alrededor del festejo. “Incluso tienen un poder de consumo inducido, alto ya que mueve a productos vecinos, como las gaseosas”, señala.

De allí que el impacto económico para las agencias publicitarias alcance un promedio que oscile entre un 10 y un 20 por ciento, que a criterio de Espinosa tiende a crecer. “Porque Halloween va en expansión por ser una celebración hecha para los jóvenes, población que es mayoritaria en Nicaragua”, advierte el presidente de ONAP.

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