Informática al alcance de los campesinos

Recién inició la conducción de un programa para llevar información agropecuaria a los productores utilizando la modernización que ofrecen las telecomunicaciones hoy en día, un proyecto gubernamental que ha tomado como si fuera personal porque es una de sus ambiciones que la zona rural cuente con un sistema eficiente para manejar el mercado, conocer nuevas […]

  • Recién inició la conducción de un programa para llevar información agropecuaria a los productores utilizando la modernización que ofrecen las telecomunicaciones hoy en día, un proyecto gubernamental que ha tomado como si fuera personal porque es una de sus ambiciones que la zona rural cuente con un sistema eficiente para manejar el mercado, conocer nuevas tecnologías de siembra y mejorar su sistema de vida

María Antonia López M. [email protected]

Juan Ramón Rosales Chow es un costeño con rasgos orientales, su pasión por los sistemas informáticos ha sido como un pasatiempo. Aunque no necesariamente para dedicarse a la estricta programación de sistemas sino con la posibilidad de facilitar el acceso de la tecnología hacia la zona rural.

Esto precisamente, porque su formación académica y su elección profesional en la vida han sido dirigidas fundamentalmente al trabajo de la extensión agrícola y el desarrollo rural.

Por la década de los ochenta tuvo la oportunidad de estudiar una maestría y un doctorado en Estados Unidos, tras regresar a Nicaragua en el año 1991, fecha en que se integró por completo en el tema agrícola sobre todo en el Ministerio Agropecuario y Forestal en el área del proyecto Fosemag (Fortalecimiento de los Servicios del Mag-For).

Pero ahora, este “chino” gracias a su abuelo materno originario de la milenaria China que llegó hasta el Caribe nicaragüense hace muchas décadas, le dejó como herencia los rasgos inconfundibles, pese a la mezcla porque ese viejo pariente se casó con una granadina, que por esas cosas raras de la vida también decidió irse hacia la Costa Atlántica dando inicio a una nueva generación.

“Yo soy descendiente en tercera generación, mi mamá también es media china y yo tengo los rasgos así. Según parece después de la Segunda Guerra Mundial hubo una fuerte migración de chinos y al parecer los que llegaron a estas costas se asentaron en la zona de El Rama y Bluefields, así fue que mi abuelo vino y finalmente se quedó en Puerto Cabezas”.

—¿Su migración desde la Costa Atlántica hacia el Pacífico, en qué circunstancias se da?

—Donde yo nací, mi papá era contratista de madera, no habían escuelas, pero mi mamá siempre fue una persona que se preocupaba porque yo fuera a la escuela, y una tía que era monja, que decidió salirse del convento, hizo una alianza con mi mamá y me mandaron para Managua, cuando tenía unos diez años.

—¿Podría haber incidido el hecho de que su mamá fuera del Pacífico?

—Mi mamá era de Granada y mi papá de Costa Rica, no sé cómo apareció en la Costa Atlántica, creo que fue cuando estaban las compañías bananeras, en ese flujo migratorio y por allí debe ser que llegó, conoció a mi mamá y se casaron…

—¿Cuál era su comportamiento académico en los primeros años de escuela?

—Yo siempre fui una persona muy estudiosa, no crecí en un ambiente académico en realidad. Pero la misma formación y la disciplina que me inculcó mi tía fueron decisivas en este proceso, nunca dejar las cosas a medio palo, fue lo que me enseñaron y hacer las cosas bien. Eso influyó bastante para estar siempre en la pelea.

—¿Cómo es que decide introducirse al mundo agropecuario?

—Sobre todo, creo que influyó el que a mi papá le gustaba mucho la agricultura, trabajaba en madera, pero siempre cultivaba sandía, plátanos y eso me gustaba. También porque crecí entre miskitos y ellos son agricultores por excelencia. Por allí me nació la opción y nunca pensé en otra más que en ésa.

—¿Pero fue una vocación vinculada a la práctica, de pronto, si pudo dedicar algún tiempo de su vida a la agricultura?

—Siempre anduve con los niños, y con mi papá sembrábamos frijoles, maíz… es una cuestión que toda la vida la he visto.

—¿Qué cambios cree que han habido durante este período en el que usted miraba la realidad como niño y desde su óptica científica en la agricultura en Nicaragua?

—Hay tres cosas fundamentales en la toma de decisión de lo que yo soy en este momento, una de ellas es ver cómo se deterioró el medio ambiente, yo fui testigo ocular de cómo se desbarataron aproximadamente 350 mil manzanas de pino, en la zona del Atlántico Norte. Lo otro, es la comunicación, los agricultores pobres, no tienen acceso a la comunicación y la toma de decisiones para tener mejores ingresos es medio difícil, es un elemento importante. Lo tercero, es mi inclinación por la alta tecnología de la computadora, el satélite, la computadora, que siempre me llamó la atención. En Nicaragua de las primeras personas que tuvieron PC fui yo desde 1984 y me he metido personalmente a atender este asunto.

—¿Pero las condiciones medioambientales y de agricultura son prácticamente las mismas o han habido cambios en la cultura de los productores?

—Siento, que tecnológicamente no hemos avanzado mucho, nos hemos detenido en el tiempo, pero el deterioro del medio ambiente ha hecho que nuestras cosechas estén disminuyendo cada vez más. Creo que debe haber una preocupación muy especial. No creo que el Gobierno vaya a detener el deterioro, creo que somos cada uno de los habitantes de este planeta los que tenemos que ir parando el deterioro. Por eso creo mucho en la educación de los agricultores para mejorar la situación medioambiental. Creo mucho en la educación de los niños como base fundamental para sembrar más arbolitos para tener un bosque en el futuro. Es parte del trabajo que nosotros estamos desarrollando.

—Allí es donde entra el Sistema de Información Agrícola (SIA)…

—El SIA tiene que ver con el cambio de cultura porque es una cosa difícil, porque la que se nos creó en las décadas de los sesenta a los ochenta era que el desarrollo iba acompañado de botar bosques, clarear tierras. Eso no nos lo hemos quitado.

La última vez que anduve por Siuna fue en 1989-1990 y habían muchos árboles, el año pasado fui por carretera hasta Bosawás y no hay casi nada. Hay que despertar conciencia.

—Pero el SIA dónde encaja porque usted habla de la sostenibilidad medioambiental y de la educación de los niños….

—El SIA tiene que ver con la economía del país, con el día a día de los productores con el comercio, y a pesar de estar preocupado por el medio ambiente, también está interesado por mejorar la tecnología, nos interesa brindar información a los productores sobre qué es lo que deben producir y con qué tecnología.

Está en alianzas con el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria, las organizaciones no gubernamentales que hacen investigaciones, también con las universidades, las bibliotecas, para llevar la información a los productores que es un elemento fundamental en el mundo globalizado.

Los otros elementos son el comercio y el mercado. El comercio en este mundo globalizado está basado en reglas, y éstas dicen “necesitamos una fruta que vaya libre de ‘Mosca del Mediterráneo’ para ser exportada” , entonces, no podemos nosotros pretender enviar un cargamento de guayaba a Estados Unidos y no lo van a dejar pasar porque es hospedera de esa plaga.

Las exigencias del comercio internacional nos dicen cuáles son las reglas que debemos tener para poder exportar. Por ejemplo, cuando trabajaba con el Fosemag, nos dijeron “si ustedes no demuestran que están llevando controles HACCP en las plantas procesadoras de pescado los mariscos no van a entrar a Europa” y en ese tiempo tuvimos que crear una dirección, inspeccionar todas las procesadoras, fue un trabajo titánico que tuvimos que desarrollar en un año para seguir exportando mariscos a Europa.

El otro tema importante dentro de esto son los precios, de cómo los productores toman decisiones sobre estos precios, cómo venden, sin caer en manos de los intermediarios. Entonces si nosotros les podemos estar informando a los productores de cómo se está comprando en los departamentos, estamos dando la importancia al SIA dentro de ese proceso.

—Estamos hablando de una cantidad de información ilimitada y constante, en la medida que avanza la agricultura o la introducción de nuevos productos así será la demanda de los productores…

—Así es. Creemos que la dinámica actual es pequeña para la que va a tener la agricultura en el futuro, vamos a estar viendo cambios fuertes en la estructura del sector agrícola en ese momento. Recientemente estaba visitando un centro experimental del INTA y al otro lado hay unas siembras de espárragos, eso sólo se explica porque hay un mercado.

Probablemente vamos a seguir viendo arroz, frijoles porque son parte de la subsistencia de los pequeños productores, pero los que tienen más acceso a la información tendrán que experimentar cambios.

—¿Qué tanta importancia reviste la información de precios, cuando ustedes han detectado que los productores tienen sus propios mecanismos de comunicación para establecerlos. El hecho de que ustedes les den esa información a través de un sistema informático, es creíble para ellos o será que continuarán confiando en sus mecanismos tradicionales?

—Los estudios que hemos estado haciendo indican que los productores tienen mucha confianza en la información de precios de la radio. Por ejemplo, en Muy Muy la gente dice “creemos en la información que nos da Radio Hermanos”, y si los productores creen eso entonces nosotros le vamos a proporcionar a Radio Hermanos la información para que la manden por esa vía. Estamos tratando de entender los flujos de comunicación y usar las fuentes que ellos consideren más seguras. No estamos tratando de cambiar lo establecido.

—¿Tiene que ser desde una institución estatal que se vierta la información o podría ser manejado por un organismo privado?

—Creo que todo esto de la información en otros países está avanzando. Los privados se están metiendo bastante a este problema. Pero en Nicaragua tiene que haber una demanda y en el futuro debe existir un mercado y probablemente todo el sistema que estamos creando en este momento se logre privatizar porque lo haría más eficiente, más confiable.

—Aunque el hecho de que se privatice, implica que los productores deberán pagar por obtener esa información en determinado momento…

—Eventualmente creo que la gente tiene que entender que esto debe ser pagado, como cualquier otro bien, porque es importante sostenerlo. En la medida en que sea más confiable el sistema va a ser más tangible para los productores y estarán dispuestos a pagar.

—¿Qué impacto creen ustedes que van a lograr con el SIA?

—Tenemos una serie de indicadores establecidos para medir el impacto, y con el reciente lanzamiento del portal electrónico del SIA estamos registrando un promedio de cien visitas diarias, y creemos que tener un promedio de tres mil hits en una semana determina la existencia de la demanda.

—¿Y la adopción de la tecnología también la van a medir ustedes para saber si el Sistema está logrando su objetivo?

—En gran medida, le va a corresponder al INTA (Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria), pero nosotros monitoreamos en cuatro municipios desde los Sistemas de Información Local (Sidel). Es una información que obtenemos de primera mano, hablamos en los municipios con los productores, tenemos a una persona que va evaluando la presencia de los productores en esos centros. Lo vemos en dos vías, por un lado, la información que nos pueda proporcionar el INTA, el Mag-For, y por otro los centros pilotos donde se hace el monitoreo.

—¿Cuál es la proyección futura del SIA?

—Vamos a tener nuevos centros en seis municipios adicionales. Tenemos en perspectiva Pantasma, San Dionisio, Paiwas, Río Blanco, Wiwilí, Somotillo y El Ayote que son zonas remotas donde no hay mucha presencia de la comunicación y eso lo estamos haciendo en alianza con Telcor, ellos nos van ayudar a llevar la conectividad para bajar los costos y tener mayor presencia en los municipios. Aunque si no se logra en uno de estos sitios se pasa a otro. Esto es congruente con el Plan de Desarrollo Nacional que presentó el presidente Enrique Bolaños.

—¿La perspectiva ambiciosa entonces sería establecer al menos un centro por municipio?

—Para nosotros en realidad no es ése el punto, sino desarrollar los modelos que sienten las pautas para que se realice. Porque si el Gobierno consigue un préstamo y quiere realizar un proyecto más ambicioso no empezaría desde cero. En muchos países de Latinoamérica se ha creído que con el establecimiento de un telecentro en un lugar se solucionan todos los problemas de comunicación.

Nosotros consideramos que instalar un centro no es nada del otro mundo, sólo es tener la infraestructura montada, el problema es cómo mantenerla y sostener al personal entrenado, y si se crea la necesidad de acceder a la información así como el uso que se debe dar. Por eso es que queremos continuar con los modelos y posteriormente dar a conocer los resultados.

CONOCIENDO SUS RAÍCES

Nacido en Bilwi (Puerto Cabezas), en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN)

Desde allí fue trasladado a Managua, donde estudió su secundaria en el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena.

Para profesionalizarse ingresó a la Universidad Nacional de Agricultura y Ganadería donde se recibió como Ingeniero Agrónomo.

En la década de los ochenta obtuvo una beca Fulbrigth para estudiar una Maestría en Economía Agrícola y un Doctorado en Economía y Recursos Naturales en la Universidad de Arizona, EE.UU.

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