Yesenia Polanco [email protected]
El sector agrícola es vital para la economía nicaragüense ya que de él dependen alrededor de tres millones de personas que habitan en la zona rural del país.
Nos queda poco tiempo, tan sólo dos meses para que finalicen las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos Cafta (por sus siglas en inglés), por tal razón Centroamérica como un solo bloque debe negociar estrategias que garanticen la protección de ciertos sectores que representan la base de la supervivencia para miles de familias centroamericanas.
Uno de estos sectores a los que me refiero es el sector arrocero. La producción de arroz genera 60 mil empleos en Nicaragua, el consumo de arroz de los nicaragüenses es de 96 libras per cápita anual, cinco millones anuales aproximadamente. Estados Unidos es el principal país de donde se importa la mayor cantidad del grano que se necesita para satisfacer la demanda nacional; por lo tanto deben establecerse reglas del juego claras para el ingreso de este producto tan importante para nuestra economía.
Otro sector de gran crecimiento e impacto socioeconómico para la nación es el sector lácteo, el cual aglutina aproximadamente 300 mil productores de leche a nivel centroamericano, genera por lo menos 860 mil empleos directos y más de 1,600 indirectos. Cabe señalar que este sector es diligentemente protegido por Estados Unidos, por ejemplo para el período 1984-1986 el subsidio otorgado por el gobierno norteamericano era del 66 por ciento (subsidio como porcentaje del precio del bien).Con la entrada en vigencia del Cafta nuestros productores tendrían una clara desventaja que podría hacer colapsar el sector.
Me parece interesante el hecho de que Costa Rica haya decidido excluir el tema de las telecomunicaciones de las negociaciones, hemos visto cómo diversos sectores de la sociedad civil se han manifestado en un intento por proteger esta área que consideran de interés nacional. ¿Deberíamos entonces los nicaragüenses descuidar nuestros propios intereses?
El tiempo previsto para la finalización de las negociaciones se está venciendo y podría no concluirse en diciembre próximo como estaba estipulado oficialmente, pero si esto es necesario, así debería ser, porque sería peligroso firmar acuerdos a la carrera, por salir del paso sólo para cumplir con el compromiso del plazo. El papel de equipo negociador nicaragüense y resto de negociadores centroamericanos en el seno del Cafta es protagónico, ya que si no se trata con especial atención a estos sectores, en el corto plazo, los veremos desaparecer para formar parte de la historia de tantas cosas que ya hemos perdido.
La autora es docente universitaria del área de comercio internacional.