César Gaviria. (LA PRENSA/Archivo)

OEA analiza nuevo concepto de seguridad continental

Organismos independientes temen que respuestas a “nuevas amenazas” sean solamente militares EFE MÉXICO.- El secretario general de la OEA, César Gaviria, hizo hoy un llamamiento a renovar las instituciones de seguridad regional durante la inauguración de la Conferencia Especial de Seguridad en la que participan 34 países. Gaviria comparó la globalización con un “movimiento sísmico […]

  • Organismos independientes temen que respuestas a “nuevas amenazas” sean solamente militares

EFE

MÉXICO.- El secretario general de la OEA, César Gaviria, hizo hoy un llamamiento a renovar las instituciones de seguridad regional durante la inauguración de la Conferencia Especial de Seguridad en la que participan 34 países.

Gaviria comparó la globalización con un “movimiento sísmico que con la vertiginosa integración de los mercados y las comunicaciones sepultó el aislacionismo, nos trajo las crisis de volatilidad de capitales con sus devastadoras consecuencias”.

Instó a los participantes en esta reunión, que debatirá una declaración con un enfoque multilateral y más social de la seguridad continental, a estrechar su cooperación ante las “nuevas amenazas” como el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción, la extrema pobreza, el tráfico de personas o el Sida.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) enumeró las prioridades del encuentro, que pretende actualizar el concepto de seguridad en las Américas e identificar procedimientos de cooperación.

El ex presidente colombiano insistió en la urgente necesidad de “revisar el concepto de seguridad en su contenido, sus instituciones y sus alcances a la luz de las formidables transformaciones del mundo y nuestro hemisferio”.

“El debate nos ha mostrado también que hay más espacio para la acción diplomática, para la prevención de conflictos, con la cooperación como el elemento que crea sinergia y voluntades permanentes, indispensables para la preservación de la paz y la seguridad”, agregó.

Gaviria recordó que el debate sobre seguridad regional comenzó en 1991 y se potenció en la Conferencia de Chile de 1995 y otras posteriores.

“Si hemos sido un hemisferio relativamente más pacífico es por la creación de instituciones jurídicas y políticas que han servido como instrumento de solución pacífica de controversias y ha convertido que muchas de ellas se conviertan en crisis internacionales”, añadió.

Afirmó que las reuniones entre ministros de Defensa han servido para elevar la “confianza y transparencia” entre los países, al tiempo que propiciaron “un ambiente de dramática mejoría de las relaciones entre civiles y militares”.

La Conferencia de Seguridad estaba prevista para mayo pero se suspendió por la invasión estadounidense a Irak.

A ella asisten los 34 miembros de la OEA, decenas de países observadores y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que han expresado su preocupación sobre algunos puntos incluidos en la declaración final, consensuada por los participantes.

Estados Unidos estuvo representada por el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Marc Grossman, en ausencia del secretario de Estado, Colin Powell.

Este país ha aceptado la declaración final, pero desvinculándose de los compromisos sobre cambio climático y de convertir la región en “una zona libre de minas terrestres antipersonales”.

En los últimos dos años, en cumplimiento de la Convención de Ottawa, se han destruido más de 500,000 minas en Ecuador, Honduras, Nicaragua y Perú, según la OEA.

INTERROGANTES

Para las ONG que han seguido los trabajos preparatorios de la Conferencia Especial de Seguridad, el documento final de 52 puntos carece de una explicación clara de por qué el terrorismo, el narcotráfico, las enfermedades como el Sida y la pobreza extrema son las “nuevas amenazas” para la seguridad regional.

También cuestionan que se utilice un concepto “multidimensional” de amenazas sin ofrecer un sistema de respuesta de las mismas características, y temen que se mantenga la respuesta estrictamente militar a los nuevos peligros.

Tampoco encuentran argumentos suficientes para distinguir con claridad entre amenazas a la seguridad nacional y a la pública, y recalcan que no debe haber únicamente respuestas militares a la inseguridad.

Instan a mantener a la Junta Interamericana de Defensa (JID), un organismo consultivo de carácter militar, bajo el control civil.

También a insistir en que las violaciones a los derechos humanos, al derecho humanitario y al internacional, ponen en peligro a la población y deben por ello ser tomadas en cuenta.

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