- Ninguna de sus 15 propuestas en el referendo fue aprobada debido a la abstención
Javier Mozzo PeñaReuters
BOGOTÁ.- El gobierno de Colombia admitió el lunes que podría aumentar impuestos y recortar gastos luego que su plan de medidas fiscales para ahorrar 7,000 millones de dólares en siete años fuera rechazado en un referendo.
Sin embargo, el presidente Alvaro Uribe tendrá que buscar alianzas con sus adversarios políticos en el Congreso para lograr la aprobación de reformas.
En el más grave revés en sus 14 meses en la Presidencia, Uribe no consiguió que alrededor de 6.3 millones de electores, la cuarta parte del censo electoral, votaran las 15 propuestas de su referendo fiscal y político, mientras que la izquierda logró importantes triunfos en las elecciones regionales.
Aunque las personas que acudieron a las urnas el sábado votaron mayoritariamente por el “sí’’ a las propuestas, la elevada abstención no permitió que las iniciativas recibieran los sufragios mínimos necesarios para su implementación.
Uribe, paradójicamente con una popularidad del 75 por ciento, la más alta de un presidente en la historia del país, deberá encontrar una combinación de mayores ingresos y ahorros fiscales por unos 1,000 millones de dólares anuales del 2003 al 2010, que era lo que esperaba ahorrar con las medidas y que iba a gastar en expandir el aparato militar, educación y salud.
Ante el fracaso de las propuestas del referendo, el gobierno deberá ahora acudir al Congreso.
Escrutado el 97.62 por ciento de las mesas de votación por las autoridades electorales, ninguna de las 15 medidas que conformaron la consulta popular convocada por Uribe, alcanzaba los votos requeridos para ser puesta en marcha.
“Es imposible que haya Plan B sin replantear las relaciones entre el gobierno y el Congreso. El gobierno ha salido golpeado después del referendo’’, dijo a Reuters el senador oficialista Rafael Pardo.
Uribe, quien asumió en agosto del 2002, hizo del referendo una especie de voto de confianza a sus políticas de línea dura contra la guerrilla izquierdista.
Las propuestas de Uribe deberán ser ahora presentadas como un “Plan B’’ a una misión de negociadores del FMI, que el 4 de noviembre iniciará una visita de dos semanas para revisar el avance del acuerdo que firmó el país con el organismo en enero, a dos años de plazo y vinculado a un crédito por 2,100 millones de dólares.
BOGOTÁ GIRA A LA IZQUIERDA
A todo lo sucedido con el referendo se sumó el triunfo del ex sindicalista Luis Eduardo Garzón en la Alcaldía de Bogotá, el mayor triunfo de la izquierda en la historia de Colombia, lo que le dará un aire a esa corriente política en el Poder Legislativo, pese a que Uribe tiene un respaldo relativamente sólido y amplio.
La elección de un antiguo líder sindical que perteneció al Partido Comunista, en uno de los cargos políticos más influyentes de Colombia, es sorprendente.
Pero lo que más impresiona a Luis Eduardo Garzón, el alcalde electo de Bogotá, es estar vivo para contarlo.
“Yo he hecho un récord’’, dijo Garzón quien prefiere que lo llamen “Lucho” y es ahora un izquierdista moderado.
“Bien votado y estar vivo (…) es un cambio revolucionario, en todo lo que significa esa dimensión en Colombia y Bogotá’’, expresó.
Hijo de una empleada doméstica y con 52 años, Garzón obtuvo el domingo una votación sin antecedentes para gobernar la capital de este país andino azotado por una guerra interna de casi 40 años, donde históricamente los líderes de la izquierda han sido asesinados antes de llegar a puestos claves de poder.
El cargo es considerado como la plataforma para un posible lanzamiento a la Presidencia de Colombia.