El gran reto de la universidad pública

Marco A. Mayorga L.

En relación al artículo de mi coterráneo Ernesto Medina S., rector de la UNAN-León, estoy de acuerdo que la Constitución obliga el 6 por ciento y no es discutible. Lo difícil entender es: ¿Por qué es inaceptable hablar del tema educación universitaria sin violencia, y es un tabú? ¿por qué el actual resultado profesional, organizativo y cualitativo es muy pobre? ¿Por qué otras universidades con poco o menos hacen más? ¿Por qué es intocable el tema de analizar los gastos? ¿Por qué falta disciplina y racionalización de los recursos en algunos campus? ¿Por qué la imagen actual de la educación universitaria pública? ¿Por qué al cuestionamiento se responde o compara con otras instituciones estatales ineficientes y no con las eficientes? ¿Por qué no puede llegarse a un replanteamiento que signifique aceptar que el actual sistema de educación no logra resultados positivos, no siempre es la herramienta que el estudiante requiere para progresar y como mejorar la educación de Nicaragua, sin colocarse a la defensiva?

Toda institución debe tener el reto de eficiencia de gestión, ser abiertos a escuchar otras ideas, vencer la actitud de estar a la defensa y aceptar opiniones diferentes. Conversando con diferentes personas, entiendo que el cuestionamiento es la eficiencia, el resultado de la calidad de profesionales, el mejor uso de los escasos recursos y el interés de lograr mejores resultados.

No dudo de la capacidad, talento, buenas intenciones del rector de León, Ernesto Medina, pero sospecho que su gestión se asimila a la del Presidente de la República; tiene un buen proyecto, pero encuentra resistencia interna al cambio, se le dificulta vencer la defensa del actual modus vivendis inoperante. Ante estas amenazas, estas personas manipulan a pequeños grupos violentos y de choque como método de intimidación y presión, abortando cualquier intento de reingeniería o recomposición. Sin interesarles que estos métodos molestan a la población o mayoría silenciosa que desea un comportamiento civilizado; sin observar que estas acciones violentas perjudican el futuro de miles de jóvenes de verdad necesitados que tiene sus únicas esperanzas en las educación superior gratuita y pagada por los impuestos de todos los nicaragüenses.

Entonces, esta actitud de postergar puede ser dañina para la comunidad universitaria, pues podría ser el camino a un rápido deterioro que pone en riesgo la continuidad de la educación gratuita y de calidad que miles necesitan. No es por casualidad la proliferación de universidades privadas, el giro que realiza la UCA y otras universidades con financiamiento estatal. Simplemente tratan de permanecer en el mercado, tratando de adaptarse y ofrecer lo que los jóvenes de hoy requieren: excelencia académica.

Comprendo al rector Medina y lo animo a realizar un trabajo interno en la comunidad universitaria, de darle confianza a los se oponen para que no le teman al cambio. No debe desanimarse en convencerles de la conveniencia de adelantarse y ser parte de las decisiones y necesidades de cambios; ser parte de las nuevas iniciativas y cambios. Ver la conveniencia de despolitizar el tema de la educación. Pues crece más la percepción de que lo que hoy tenemos no está bien, que hay que hacer algo.

Solamente con determinación es posible cambiar la actual imagen y realidad de la Universidad Nacional. No se debe exponer el futuro de miles de estudiantes que necesitan la educación superior gratuita; y por no hacer algo, se continúa deteriorando la realidad y forzando a estudiantes sin capacidad económica a que sus padres tomen una alta dosis de sacrificio y esfuerzo de matricular a sus hijos en universidades privadas que le ofrecen organización, disciplina, seguridad en el tiempo y futuro con esperanza.

El autor fue presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.

Editorial
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