La señora Luisa Rueda Laguna es una de las campesinas que sobrevivió al deslave del Casita. (LA PRENSA/J.L. GONZALEZ)

Sobrevivientes del Casita construyendo vida y esperanza en El Tanque

Entre las 167 familias que reconstruyen sus vidas en este nuevo asentamiento, hay quienes perdieron hasta 32 familiares. El dolor, la angustia, el pánico por la lluvia invade todavía a muchos, pero tratan de superar ese trauma y continúan adelante en la cooperativa: Construyendo Vida y Esperanza José Luis GonzálezCORRESPONSAL/LEÓ[email protected] Unas 167 familias que representan […]

  • Entre las 167 familias que reconstruyen sus vidas en este nuevo asentamiento, hay quienes perdieron hasta 32 familiares. El dolor, la angustia, el pánico por la lluvia invade todavía a muchos, pero tratan de superar ese trauma y continúan adelante en la cooperativa: Construyendo Vida y Esperanza

José Luis GonzálezCORRESPONSAL/LEÓ[email protected]

Unas 167 familias que representan aproximadamente un mil personas, se impusieron ante el dolor y la desgracia por la pérdida de sus seres queridos y sus pertenencias y, en busca de una nueva vida se asentaron en la comunidad de El Tanque, ubicada sobre la carretera Chinandega-León, donde ya tienen su casita, cultivan una parcelita y tienen sus animalitos.

El nuevo asentamiento de El Tanque está integrado por familias que vivieron la catástrofe en las desaparecidas comunidades Rolando Rodríguez, El Porvenir, Torrión, Santa Narcisa y El Tololar Número Uno.

La comunidad abarca una extensión de 400 manzanas, está ubicada en el kilómetro 110, sobre la carretera León-Chinandega, al suroeste del municipio de Posoltega.

Según Alfonso Espinales Obregón, presidente de la Cooperativa de Crédito y Servicio Construyendo Vida y Esperanza, de las 167 familias campesinas que componen la comunidad, el 90 por ciento se dedica a la agricultura, cada familia posee un área de terreno de 2.25 manzanas, donde cultivan productos tradicionales para el autoconsumo.

Un 60 por ciento se dedica a la crianza de ganado menor y aves de corral, y únicamente siete familias poseen pequeñas microempresas, mientras un 40 por ciento de la población, particularmente los hombres, trabajan para empresas del departamento de Chinandega.

PERSISTEN TRASTORNOS EMOCIONALES

Un estudio sobre las condiciones de vida y el estado emocional de los habitantes de la comunidad de El Tanque, Posoltega, realizado por el Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra, y el apoyo financiero del organismo Médico International en Centroamérica, de Alemania, indica que muchos de los sobrevivientes sufren trastornos emocionales en su estado de salud, en diferente magnitudes que difícilmente podrán superar a lo largo de sus vidas.

El estudio señala que los sobrevivientes del Casita no podrán borrar de sus mentes y corazones el haber perdido de manera instantánea, en un desastre natural, a sus familiares, amigos, hogares y enseres personales. Hace cinco años, aproximadamente tres mil víctimas quedaron sepultadas en las faldas del Casita.

Según la licenciada Josefina Ulloa, directora ejecutiva del Movimiento de Mujeres, (MEC-León), el objetivo del estudio es diagnosticar la intensidad del estrés postraumático en los pobladores de la comunidad de El Tanque y conocer el estado de vida y emocional de los habitantes después del huracán Mitch.

La muestra representativa se realizó entre 131 personas de El Tanque, 63 del sexo masculino o sea el 48.1 por ciento, y 68 del sexo femenino que representan el 51.9 por ciento. Entre niños y adolescentes se encuentra un 34.4 por ciento y adultos 65.6 por ciento.

Los resultados del estudio revelan que la mayor parte de los habitantes (56.5 por ciento), posee un diagnóstico en remisión parcial, el resto de la población presenta diagnóstico de leve (3.8 por ciento), moderado (9.9 por ciento), grave (28.2 por ciento), y en remisión total (1.5 por ciento).

Los síntomas del estrés postraumático son asociados a crisis de angustias inesperadas, con 52 por ciento, siendo un indicativo alto después de cinco años de transcurrido el desastre provocado por el Casita.

URGE ATENCIÓN ESPECIALIZADA

Explicó Ulloa que el estrés postraumático constituye un problema de salud pública en esta comunidad, toda la población en mayor o menor grado sufre algún síntoma de este trastorno, lo cual requiere de atención inmediata y especializada, con distintas alternativas terapéuticas en correspondencia con el tipo de síntomas que prevalezca en cada individuo que pueden ir desde terapias individuales, grupales o farmacoterapia, refirió.

Para los autores de este estudio, es fundamental iniciar un proceso de intervención y seguimiento a la población que propicie el surgimiento de herramientas psicológicas que les permitan enfrentar el estrés y resolver los duelos, para asegurar la efectividad de la intervención.

A TRATAR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Consideran que lo más indicado es conformar un equipo interdisciplinario que aborde el estrés postraumático, como un problema de salud pública y asegurar la integración de las personas en sus actividades productivas reconstruyendo las redes sociales debilitadas.

¡IMBORRABLE!

“Es imposible regresar a la comunidad de Santa Narcisa en las faldas del volcán Casita, este lugar le arrebató la vida a nueve miembros de mi familia, perdí a casi todos mis amigos y enseres personales”, afirmó muy triste la humilde campesina Luisa Rueda Laguna, sobreviviente del huracán Mitch, en Posoltega, y quien ahora vive en la comunidad El Tanque.

Pese a los años transcurridos convive con el trauma del dolor y el miedo, siente pánico de la lluvia y la invade un sentimiento de sufrimiento al recordar lo ocurrido. Doña Luisa agradece a los diferentes organismos que brindan atención en salud a todas las víctimas del Casita.

Por su parte, el campesino Luis Antonio Maldonado Flores, líder de la comunidad El Tanque, recuerda que en los dos primeros años no podía hablar de lo ocurrido, el deslave le arrebató la vida a 32 familiares, entre hermanos, primos y sobrinos, que vivían en la desaparecida comunidad Rolando Rodríguez.

Dice ha salido adelante con la ayuda de sicólogos que de manera humanitaria facilitan terapias individuales, colectivas y grupales a personas o familias sobrevivientes de la catástrofe. “Los campesinos de esta comunidad hemos conformado la Cooperativa, Construyendo Vida y Esperanza (Coopeove), esta organización la integran más de 83 socios y no afiliados interesados en impulsar el desarrollo productivo de la comunidad”, afirma Maldonado.

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