“Tengo muy lindos recuerdos de la secundaria. Estudié en el Colegio Francés del Sagrado Corazón de Jesús (no confundir con el Francés actual) y pertenecí a la primera promoción de este colegio, en 1970. Hubo una vez en que me gané un siete rojo en conducta, que era lo peor que te podía pasar, porque no te permitía que te sumaran las otras notas y te las promediaran. Te quedabas con el siete rojo. Me lo gané por engañar a Madre Nicole cuando estaba en tercer año. Ella me mandó a botar un chicle y no le hice caso. Si hubiera sido cualquier otra no habría pasado nada, pero siendo la niña buena la que lo hizo fue un escándalo. Pero lo peor que me pasó ese día fue la ansiedad y los nervios que me dieron por culpa de mi hermano (q.e.p.d.). Él me iba a conducir del brazo durante la ceremonia, pero era bien bromista y por alterarme hizo larga la salida de la casa que debía ser a las cinco y media, porque el acto daba comienzo a las seis. Me decía, ¿por qué? si el acto comienza a las siete. Yo estaba muy ansiosa”.
Rosa Marina Zelaya (Abogada)
Expresidenta del Consejo Supremo Electoral
BACHILLERATO TRAUMÁTICO
“Yo saqué el bachillerato en 1970 en el Colegio Teresiano, pero ese año cerraron el curso escolar antes de tiempo, porque hubo una huelga de maestros. Para mí fue un trauma que cerraran el colegio 15 días antes de la promoción.
Yo estaba sacando el High School y en el último año pedimos que nos hicieran un examen de grado a todas, lo que significaba estudiar el doble y contra reloj. Pero el final fue también el doble de alegre, porque nos logramos bachillerar todas. De la ceremonia no recuerdo nada extraordinario. Fue muy solemne, pero sí recuerdo haber lloriqueado un poco durante el discurso de despedida que me tocó decir”.
Lorena Zamora (Arquitecta)
Ex Presidenta de AMCHAM
“PERDÍ EL ANILLO”
“Mi promoción fue en el Colegio Bautista en 1989. A mí me sucedió algo verdaderamente horrible ese día. Para empezar estaba lloviendo y se fueron las luces, pero una vez que regresó la energía vino lo peor. Todos estábamos viendo y midiéndonos los anillos de graduación antes de la ceremonia y a mí, en un momento, se me quedó el mío revuelto con el de los demás. Al estar en la fila para la imposición del anillo, minutos antes de ser mi turno de subir, noté que no lo tenía. Me angustié y casi me pongo a llorar, pero me controlé cuando mi papá me lo pidió le dije que no sabía dónde lo había dejado y me puso otro que ya andaba. Al final me di cuenta de que un amigo me lo había escondido y me lo había querido devolver, pero no pudo. Tuve que hacer unas fotos aparte para tener ese momento de recuerdo”.
Tamara Montes (Periodista)
Encargada de Relaciones Públicas de PCS digital
UN ACTO DE SANIDAD
“Yo pertenezco a la Promoción de Plata del Instituto Pedagógico de Varones de La Salle. Me bachilleré en 1970. Mi promoción se caracterizó por ser revoltosa. Aún el propio día durante el acto de entrega de diplomas nadie estaba quieto. En ese entonces la capilla del colegio quedaba donde es hoy el Olof Palme y en lo que los curas se descuidaban una fila entera se salía a comer, porque la fiesta era del otro lado.
Ese día los curas sintieron que realizaban más un acto de sanidad y limpieza en el Instituto que una promoción. A mí en lo personal no me ocurrió nada penoso, pero me acuerdo de que unos compañeros que tenían un grupo musical llamado ‘Chinos Raiders’ no estuvieron presentes para la fotografía de recuerdo que se toma al final del año.
Ese castigo se lo ganaron porque no quisieron tocar durante la ceremonia de graduación. Ellos eran un grupo profesional y ‘ve qué deaca’ los curas no les querían pagar sólo porque ellos también eran parte de la promoción”.
Gustavo Porras (Médico)
Diputado