Edgard López (15) y Sandor Guido (7) intentan poner out al panameño Luis Iglesias (31). Nicaragua perdió ante Panamá, que se fortaleció para este torneo. (LA PRENSA/REUTERS)

Ni más, ni menos

Actuación nica en este Mundial Edgard Tijerino [email protected] LA HABANA.- Aunque pretendíamos ir “más allá”, Panamá con su agresividad y un pitcheo mortificante, nos golpeó en la mandíbula, y nuestros dientes cayeron, junto con las esperanzas. No debió ser por 5-0 la salida nica de este Mundial, pero igual, teníamos que irnos porque Lenín Picota […]

  • Actuación nica en este Mundial

Edgard Tijerino [email protected]

LA HABANA.- Aunque pretendíamos ir “más allá”, Panamá con su agresividad y un pitcheo mortificante, nos golpeó en la mandíbula, y nuestros dientes cayeron, junto con las esperanzas.

No debió ser por 5-0 la salida nica de este Mundial, pero igual, teníamos que irnos porque Lenín Picota no necesitaba más que una carrera, y Panamá fue un equipo superior.

¿Qué es lo que un hombre va a buscar en lo alto de la montaña o en el fondo del mar? Lo espectacular, lo epopéyico, lo consagratorio.

Con pitcheo de sólo tres hits, Picota lució inmenso frente a los nicas en Matanzas. ¡Qué autoridad! ¡Qué control! ¡Qué poder! ¡Qué maestría!

Un rapto de inspiración que se extendió por nueve entradas, permitiendo sólo un hombre en segunda base, y eso que a última hora.

Cierto, si Jimmy hubiera asistido a tiempo, si se concreta aquel doble play, si Cardoze no falla en tercera, Panamá no hubiera anotado cinco veces, pero ¿cambiaba eso el resultado?

Perdimos con Canadá un juego que podíamos ganar, pero derrotamos a Taipei y Corea, y por supuesto, a Italia y Rusia. Perdimos con Cuba en una batalla sin trascendencia, y finalmente, fuimos víctimas de la pujanza panameña.

No avanzamos “más allá” de lo que podemos en estos momentos en el nuevo firmamento del béisbol de la IBAF, ni fuimos “menos” de lo que supone que somos.

Quedamos, en lo que podemos llamar, un punto de equilibrio. Algo así, como rendir de acuerdo a las expectativas.

¿Qué me impresionó?

Que las terribles alteraciones de disciplina, que casi nos sacan del Hotel Riviera dejando un sabor amargo, no afectaron las actuaciones en el terreno de juego.

Tomemos el caso de Raymundo Leytón, sometido a discusión entre la gente del Cuerpo Técnico en diferentes momentos, y considerado muy grave. Fue el mejor bateador del equipo con 412 puntos.

Jimmy González, quien permaneció la mayor parte del tiempo en el banquillo de los acusados, bateó para 316 puntos y no fue puesto en duda al momento de elaborar el line-up contra Panamá.

Quedamos claros que por lo menos diez peloteros incurrieron en faltas merecedoras de sanciones, pero cada vez que todos saltaron al terreno para fajarse, no podían ser identificados.

Por supuesto, eso no puede seguir así, porque no podemos viajar con el caos en los maletines, pero lo que apunto, es que no tuvo la culpa de no haber podido avanzar más.

Actualmente con sólo un big leaguer, poca presencia en las ligas menores y ningún Triple A, no podemos pretender ir “mas allá”.

Así que, quedamos en la posición correcta.

Ni más, ni menos.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí