Policía

Guillermo Rothschuh Villanueva Leí con cierto estupor que existe la probabilidad de que la Academia de Policía Walter Mendoza cierre su ingreso a nuevos alumnos para el próximo año lectivo. Espero que esto no ocurra. El país requiere mayor y no menor seguridad ciudadana. Los esfuerzos por convertir a la Walter Mendoza en una academia […]

Guillermo Rothschuh Villanueva

Leí con cierto estupor que existe la probabilidad de que la Academia de Policía Walter Mendoza cierre su ingreso a nuevos alumnos para el próximo año lectivo. Espero que esto no ocurra. El país requiere mayor y no menor seguridad ciudadana. Los esfuerzos por convertir a la Walter Mendoza en una academia de proyección regional, a la que asisten como alumnos regulares policías de Centroamérica y República Dominicana, es la expresión genuina de los esfuerzos que se han venido haciendo por convertirla en un centro policial educativo de primer orden.

Existen otras razones para evitar su cierre. Nicaragua sigue siendo, pese al poco presupuesto recibido por la Policía, el país más seguro de la región centroamericana. La última vez que escuché esta expresión la oí de parte del doctor Ernesto Fernández Holmann, quien tiene sobrados motivos para decirlo en su calidad de inversionista regional. Esta conquista meritoria no puede ni debe disminuirse. Creo que los primeros alarmados con esta noticia somos los nicaragüenses en general. Más alarmados deben sentirse quienes alentados por la seguridad relativa que vive el país, estaban pensando invertir en Nicaragua. Por éstas y otras razones a todos debe preocuparnos su cierre eventual.

Confío en que la Academia de Policía Walter Mendoza no tenga que cerrarse. Las iniciativas desplegadas para mejorar su calidad académica y profesional, se desplomarían. Creo que como yo, miles de nicaragüenses han recibido esta noticia como un revés perfectamente evitable. Estoy seguro que en este caso existirá la suficiente cordura y sensatez de parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo como para evitar un desenlace de esta naturaleza. Sobre todo si tomamos en cuenta el despliegue noticioso realizado por diferentes medios nacionales acerca del incremento delictivo en el resto de la región centroamericana. Estoy persuadido que el dinero que se invierte en la preparación profesional de los policías es una inversión necesaria si se pretende actuar con eficiencia y eficacia en la contención de los ilícitos.

Espero que en la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional existan personas que alcen su voz y tercien a favor de mantener abierta esta institución. El prestigio de la Walter Mendoza habla por ella misma. Si la Policía Nacional cuenta ahora con un cuerpo de profesionales con estudios de postgrado en diferentes disciplinas policiales, es porque estos estudios han sido realizados en la Walter Mendoza gracias a la generosa asistencia de diferentes países del mundo. Hoy que en la agenda del país se imponen como temas duros el combate contra el narcotráfico, el tráfico no sólo de armas sino también de personas, la lucha contra el crimen organizado y la corrupción, el país requiere de un cuerpo profesional altamente capacitado, única razón de ser de la Academia Walter Mendoza.

Ni dudar que con su cierre, que espero en definitiva no se dé, Nicaragua sería la gran perdedora. Todavía hay tiempo para recapacitar y para rectificar.

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