En el centro, de gafas oscuras, Delvin Bonilla Sevilla, el asesino buscado por la Policía Nacional. A la par su madre de crianza, degollada recientemente por Bonilla. (LA PRENSA/Cortesía)

Se busca a asesino en serie

Rastro de sangre va de Chontales a Chinandega Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected] Delvin Bonilla Sevilla, quien cometió un doble asesinato en Chinandega, es un criminal en serie que se inició en el departamento de Chontales, al desertar AK en mano, de la filas del extinto Ejército Popular Sandinista. Tanto horror ha causado que, incluso, la […]

  • Rastro de sangre va de Chontales a Chinandega

Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected]

Delvin Bonilla Sevilla, quien cometió un doble asesinato en Chinandega, es un criminal en serie que se inició en el departamento de Chontales, al desertar AK en mano, de la filas del extinto Ejército Popular Sandinista. Tanto horror ha causado que, incluso, la familia lo califica de sicópata, y pide la muerte.

El temido criminal, de aproximadamente 29 años y originario de Santo Tomás, volvió a luz pública al asesinar recientemente a su madre adoptiva, Ridiam del Socorro Borge y a la niña Daniela García, de 8 años, a quien también violó, y luego se dio a la fuga. Por estos delitos, el Ministerio Público acusó el martes a Bonilla Sevilla ante la juez de audiencia, licenciada Rosario Ibarra.

Según registros de la Policía Nacional de Chontales, Delvin Bonilla Sevilla en el mes de junio de 1993, cuando apenas tenía 20 días de estar en la base militar de Las Colinas, vestido de militar y fumado de marihuana salió de la base militar con dirección a la casa de su tía María Elsa Lumbí Díaz, donde inicialmente pidió posada, mientras recibía una supuesta encomienda de San Carlos.

Pero esa noche del 24 de junio, Bonilla Sevilla agarró un cuchillo de la cocina y sin razón alguna propinó múltiples lesiones en la cabeza y en el rostro a la tía e, incluso, le cortó un dedo de una de sus manos, pues su intención era asesinarla, pero los vecinos del lugar al escuchar los gritos la auxiliaron.

Tras la agresión, Bonilla regresó a la base militar para armarse de un fusil AKA, una pechera con tres magazines y luego salió huyendo hacia el sur de Juigalpa, pero en el trayecto del camino desató una cadena de delitos entre secuestro, violación y asesinatos, movilizando a la Policía y al Ejército en su persecución.

No obstante, al día siguiente, un 25 de junio de ese mismo año, Delvin Bonilla Sevilla, siempre vestido de militar y armado de un fusil AKA, acribilló a balazos a la pareja Leonardo Salazar, de 27 años y a su esposa Manuela Salvadora Suárez Hurtado, de 25, hecho ocurrido en el sector conocido como “Pan de Jabón” de Juigalpa, Chontales.

Al parecer, el peligroso delincuente llegó a la vivienda con el pretexto de pedirles comida para luego asesinarlos a sangre fría.

Pero su saña dio paso a un secuestro seguido de violación en la comarca Santa Rita, en perjuicio de la señora de iniciales BABD, a quien mantuvo secuestrada por tres días y, sujeta a vejámenes, hasta que la Policía logró rescatarla, pero el asesino huyó.

En su travesía criminal, también violó y mantuvo como rehén a la joven MSGE.

La Policía de Chontales, logró capturar a Delvin Bonilla en Acoyapa el 29 de junio del 1993, ocupándole el fusil AKA, una pechera pinta de tela, cuatro cargadores y 110 proyectiles.

El 4 de julio de ese mismo año, Bonilla Sevilla, fue pasado a la orden del Juez de Distrito del Crimen, doctor Octavio Rothschuc Andino, quien lo condenó a 30 años de prisión, luego que un jurado de conciencia lo encontrara culpable por los delitos cometidos.

El peligroso reo fue trasladado al Sistema Penitenciario de Juigalpa, el 28 de julio del 93, pero el 5 de junio del 2000, obtuvo la libertad por sentencia revocada, ya que supuestamente en ese entonces era un menor de edad, habiendo cumplido una pena de seis años.

TÍA: “MERECE LA MUERTE”

El comisionado Erick Brenes, jefe de investigación policial de Chinandega, informó que Delvis Bonilla Sevilla, fue circulado por la Policía Nacional en los departamentos del país, y coordinan acciones para capturarlo.

Para ello han distribuido un mil papeletas en los barrios de Chinandega y León, con el identikit del sujeto.

La señora María Elsa Lumbí Díaz, quien fue víctima de homicidio frustrado y lesiones de su sobrino Delvin Bonilla y su hija mayor Amelia González, temen que regrese a su casa y las ataque, pues lo consideran un sicópata y un asesino en potencia que “merece la muerte”, dijo Amelia. “Pedimos que lo capturen, porque tenemos miedo”, reiteró.

OBISPO LO CONDENA

El obispo de Chontales, monseñor Bernardo Hombach dijo que Bonilla Sevilla necesita reclusión de por vida. “Aquí no se trata de una pena solamente, aquí se trata de una reclusión por ser peligroso, por estar enfermo. Necesita un régimen especial, necesita una atención siquiátrica, una vigilancia continua cuando sea capturado. Este hombre es una bomba de tiempo dentro de la población”, advirtió.

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