- En Bolivia, como en Argentina y Ecuador, presidentes electos en
regla, salieron por la presión popular y no por las urnas - EE.UU. admite que hay serios
problemas de gobernabilidad y pocos logros económicos
George GeddaAnálisis Noticioso de AP
WASHINGTON.- Ciertos países de Latinoamérica han encontrado la forma de deshacerse de sus mandatarios cuando no satisfacen sus aspiraciones: primero eligen al presidente y si las cosas van mal, lo cesan sin recurrir a las urnas.
El más reciente ejemplo es Bolivia, donde el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada renunció el viernes a los 15 meses de ser elegido, víctima de un cruento levantamiento popular encabezado en su mayor parte por la población indígena.
Sánchez de Lozada se une a presidentes de Argentina, Ecuador y Paraguay, desalojados del poder en los últimos años. Pero la agitación se extiende mucho más allá de estos países.
COCALERO MORALES EN LIBIA
En cierta medida, el líder del levantamiento popular boliviano es Evo Morales, un indígena aymara que encabeza un sindicato de cultivadores de coca, la materia prima de la cocaína. Morales rechaza el capitalismo y sus recientes viajes a Libia y Venezuela indican la inclinación de sus simpatías políticas. Encabezó una facción opuesta al plan estadounidense para erradicar las plantaciones de coca.
El problema reside en que ningún otro cultivo puede reemplazar los ingresos que obtienen los campesinos bolivianos con la venta de la coca. Estados Unidos, al igual que Colombia y otros países, mantienen que existe una relación económica y simbiótica entre el narcotráfico y el terrorismo.
Morales quizá sea en estos momentos el político más popular de Bolivia.
Empero, el secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Ernesto Derbez, dijo recientemente que Estados Unidos pone demasiado énfasis en combatir el terrorismo a expensas de las prioridades que tiene la América Latina.
Para el secretario de Estado norteamericano Colin Powell, es un motivo de orgullo que todos los países del hemisferio, con la salvedad de Cuba, estén regidos por sistemas democráticos, aunque reconoció que los resultados han sido desiguales.
“Si colectivamente no producimos lo prometido, la democracia carece de sentido, el mercado libre no tiene sentido y es posible que retrocedamos”, dijo en un discurso pronunciado en abril.
ESCASA GOBERNABILIDAD
El subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, Roger Noriega, dijo el martes a una comisión de la Cámara de representantes que hace cinco años, era posible hablar de “mejorar la gobernabilidad y consolidar los mercados libres; hoy debemos encarar cuestiones de gobernabilidad y resistir los reveses económicos”.
Con todo, algunos sostienen que América Latina no ha progresado económicamente porque la región, en su conjunto, se deshace en loas al mercado libre, aunque la práctica es harina de otro costal.
El Indice de Libertad Económica, publicado anualmente por la Fundación Heritage, un centro de estudios conservador, y el diario económico The Wall Street Journal, incluyen a 12 de los 23 países latinoamericanos en la lista de economías “mayormente libres”.
Y los funcionarios estadounidenses se preguntan si realmente existen alternativas a la economía de libre mercado. Destacan que el presidente venezolano Hugo Chávez, por ejemplo, no es precisamente un entusiasta del mercado libre. La realidad es que la economía venezolana se contraerá este año más del 10%.
La corrupción es otro de los azotes latinoamericanos. En el “Índice de percepción de corrupción” que elabora la entidad Transparencia Internacional, una organización no gubernamental global dedicada a combatir ese flagelo, sólo un puñado de países latinoamericanos y caribeños figuraron entre los 50 menos corruptos entre las 133 naciones analizadas.
MESA EN FUEGO CRUZADO
El presidente Carlos Mesa afrontaba el miércoles mayores demandas sociales, además de un planteamiento de Estados Unidos para que no modifique el modelo económico ni la Ley Antidrogas.
El Embajador de Estados Unidos, Richard Greenlee, ratificó esa posición después de reunirse con el nuevo canciller Juan Ignacio Siles.
“Tenemos una política de Estado que no varía”, dijo Greenlee a la prensa en rechazo a los pedidos de cambios a la Ley Antidrogas por sectores cocaleros que protagonizaron las protestas sociales.
Los campesinos cultivadores de hoja le han expresado a Mesa, a través de su dirigente Evo Morales, que el gobierno debe dejar de aplicar un plan iniciado en 1998 de erradicación forzosa de los cultivos de hoja de coca, base de la cocaína.
Mesa enfrenta ahora un nuevo pliego de 61 peticiones por parte de los sindicatos campesinos y organizaciones sindicales que derrocaron a Sánchez de Lozada en protestas que dejaron al menos 70 muertos.
Al pliego se suma un petitorio de los campesinos del departamento La Paz, encabezados por el diputado indigenista Felipe Quispe, que exige atención en los próximos 90 días de 72 demandas, incluso el rechazo a la exportación de gas a Norteamérica.
“GENOCIDIO”
El diputado Evo Morales presentó el miércoles una demanda “por genocidio” contra el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, por las más de 70 muertes que cobró, al menos, la llamada “guerra del gas” durante su mandato. La Fiscalía General de la República, con sede en Sucre, informó oficialmente de ese trámite y sobre otra querella por la misma causa presentada también ayer contra el ex mandatario por el abogado Víctor Gutiérrez.