Paola Zamora Tamariz
Las universidades públicas dependen del seis por ciento, que es constitucional. Las familias pobres también son decentes, sus hijos tienen derecho a tener una educación adecuada y el Estado debe velar y apoyar que esto sea así. Los diputados no pueden negar un dinero presupuestado para las universidades o estarían contra la Constitución.
Hay quienes tienen la posibilidad de enviar a sus hijos a una universidad privada, pero en Nicaragua no todos pueden darse ese lujo. Mi mamá es maestra jubilada y debo apoyar el seis por ciento. El señor Ricardo Narváez escribió en LA PRENSA que los estudiantes universitarios son “vagos y malos estudiantes”. ¿Cómo sabe eso? ¿La economía de Nicaragua va a mejorar con ciudadanos pobres y sin estudios profesionales? ¿El señor Narváez habrá leído la Biblia y recuerda que hay que amar al prójimo como a uno mismo? ¿Piensa que los pobres no deben estudiar?
Estudiante de UNAN-RUCFA