General José Santos Zelaya López y el historiador José Dolores Gámez.

Cuando se juramentaba de rodillas a los ministros

Para ser ministro de Estado, había que juramentarse de rodillas, frente a un Crucifijo, tomaba el juramento el Presidente de la República, con una Biblia en la mano. Un libro de actas de la biblioteca del Banco Central contiene nombramientos de 1876 a 1910, incluyendo los cambios por el derrocamiento de los presidentes Roberto Sacasa […]

  • Para ser ministro de Estado, había que juramentarse de rodillas, frente a un Crucifijo, tomaba el juramento el Presidente de la República, con una Biblia en la mano. Un libro de actas de la biblioteca del Banco Central contiene nombramientos de 1876 a 1910, incluyendo los cambios por el derrocamiento de los presidentes Roberto Sacasa Sarria y José Madriz Rodríguez.

Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA [email protected]

El pequeño grupo se desplazó por el elegante salón hasta llegar frente a una imagen de Cristo crucificado que colgaba de la pared. Uno de los hombres se arrodilló y todos guardaron silencio.

Con actitud solemne, el más calvo, de barba blanca y mirada profunda, tomó una Biblia y dijo: “¿Juráis á Dios i por sus Santos Evanjelios i ofrecéis a la Nación cumplir i hacer cumplir la Constitución i leyes de la República en el destino á que habéis sido llamado?”.

Ante la respuesta afirmativa agregó: “Si así lo hiciereis Dios os premie, si no Él i la Nación os lo demande”. De este modo, el primero de mayo de 1876, fue juramentado como ministro de la Guerra, Marina, Instrucción y Obras Públicas, don Anselmo H. Rivas, por el Presidente de la República, general Pedro Joaquín Chamorro Alfaro.

Los datos anteriores permiten saber, con prueba documental, cómo se juramentaban los ministros de Estado en esa época, pero además con sus rúbricas originales se puede apreciar documentos de gran valor histórico, en el Libro de Actas de los principales nombramientos gubernamentales de Nicaragua entre 1876 y 1910. Es una valiosa obra de la biblioteca del Banco Central de Nicaragua.

IMPORTANTES DOCUMENTOS

Lamentablemente a causa de las guerras, desastres naturales, el abuso con los documentos públicos, Nicaragua tiene limitaciones documentales, es así que gran parte de nuestra historia se ha basado en la tradición oral. El colmo es que muchos de nuestros documentos fueron enviados en 1874, por órdenes del presidente Vicente Cuadra, al historiador norteamericano Hubert Howe Bancroft y ahora es parte de la biblioteca que lleva su apellido, en la Universidad de Berkeley, California.

En el rescate de valiosos documentos ha sido meritoria la labor del Banco Central de Nicaragua y del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la Universidad Centroamericana. La localización, restauración y digitalización de las Gacetas, el Diario Oficial de Nicaragua, es extraordinaria y se cuenta con números que datan de mediados del siglo XIX.

El referido libro contiene nombres y fechas, cambios de gobiernos que permiten tener por primera vez al acceso del público, información que son pruebas de importantes acontecimientos de nuestra historia, entre ellos el derrocamiento de los presidentes Roberto Sacasa Sarria y José Madriz Rodríguez.

FIRMA DE PERSONAJES

En el libro se ven actas y firmas que traen el recuerdo de los personajes de nuestra política a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Allí están las rúbricas de los presidentes Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, Joaquín Zavala, Adán Cárdenas, Evaristo Carazo, Roberto Sacasa, José Santos Zelaya López y José Madriz Rodríguez.

Las firmas del conocido intelectual y político Anselmo H. Rivas, Rosalío Cortés, Emilio Benard (el famoso ministro de Hacienda, fallecido relativamente joven), el historiador Tomás Ayón, Francisco Ortega, José Chamorro, Fernando Muñoz y San Clemente, Agustín Duarte, Bernabé Portocarrero, Miguel Robelo, Miguel Vélez, hijo del héroe de San Jacinto del mismo nombre y apellido.

Francisco Medina, Agustín García, Jerónimo Ramírez, Guillermo Larios, Vicente Navas, Joaquín Elizondo, Eduardo Avilés, Francisco Urcuyo, Filiberto Avilés, Adán Cárdenas cuando es nombrado ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública; Dolores Rodríguez, el educador Antonino Aragón, director de la Biblioteca Nacional; Octaviano César, ministro de Hacienda y Crédito Público.

UNA ACTA HISTÓRICA

Con fecha primero de agosto de 1889 hay una acta que consigna la muerte del presidente Evaristo Carazo, héroe de la Guerra Nacional de 1856, quien resultó gravemente golpeado al tener un accidente en el tren que lo conducía de Managua a Granada, falleció en esa ciudad y fue conducido a Rivas, donde está sepultado. En el acta consta que el ministro de Gobernación, David Osorno, procedió ante importantes autoridades a romper el sobre que contenía los nombres de los designados a la Presidencia y resultó sucesor presidencial del doctor Roberto Sacasa Sarria.

En el acta se señala que se notificó al “señor senador Sacasa a pasar a esta capital y hacerse cargo de su elevado destino”. Fue juramentado el 6 de agosto de 1889 y en el acta aparece su firma, igual que las de David Osorno, Octaviano César, Terencio García, Pastor Guerrero, etc. De inmediato se iniciaron cambios en el gobierno y entre los nombrados figuran Alfonso Solórzano, Frutos Paniagua, José Madriz Rodríguez y Agustín Duarte.

Otras actas tienen relación con la decisión reelecionista del doctor Sacasa Sarria, en una acta entrega el ejercicio del Poder Ejecutivo al senador Ignacio Chávez, quien a su vez le devolvió el cargo el primero de mayo de 1891. Se dan nuevos nombramientos, entre ellos los de José del Carmen Bengoechea, ministro de Hacienda, el del coronel Tiburcio Bonilla, subsecretario de Guerra y Policía y los de Federico Marenco, Félix Romero, Escolástico Rayo y del científico Alberto Gámez, hermano de José Dolores, el historiador.

Con fecha 14 de junio de 1893, se encuentra una acta humillante para la dignidad nacional. Ante el “honorable Mr. Luis Baker, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de EE.UU. de Norteamérica”, el señor general Presidente, doctor Roberto Sacasa, acompañado de los ministros Francisco Ramírez y Jorge Bravo, procede a dar posesión del Supremo Poder Ejecutivo al señor general, don Salvador Machado. Firman también el acta Mariano Zelaya, Manuel Lacayo, Anselmo H. Rivas y José Dolores Gámez. Termina el período llamado de los treinta años del Partido Conservador.

El primer nombramiento con la firma del general José Santos Zelaya López, aparece en el acta fechada el 8 de agosto de 1893, en su calidad de comandante general y miembro de la Junta de Gobierno. Reciben nombramientos Ramón Lacayo, José Dolores Gámez y José Madriz. Siguen los de Gregorio Abaunza, Manuel Coronel Matus, Francisco Baca hijo, José Vita, Félix Pedro Zelaya Ramírez y Fernando Abaunza.

Actas posteriores consignan los nombramientos de Adolfo Altamirano Castillo (muerto a balazos en 1906 por Julián Irías, otro ministro de Zelaya), al ocurrir la tragedia era ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública. Firman también Felipe Rodríguez Mayorga, Joaquín Sansón, José Dolores Estrada Morales (uno de los cuatro hermanos Gracos), Leopoldo Ramírez Mairena, Fernando Sánchez, Moisés Berríos, Alejandro Bermúdez, Albino Román y Reyes.

Félix Romero, Isidro A. Oviedo, Julián Irías, Gregorio Abaunza, Rodolfo Espinoza, José María Castellón, Luis A. Coussin, Benjamín Zeledón (aparece en el acta de nombramiento la firma del héroe, como subsecretario de Guerra y Marina, encargado del Despacho).

Otra acta de gran valor histórico está fechada el 20 de agosto de 1910. Bajo la presión del gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, el presidente José Madriz Rodríguez se ve obligado a renunciar y salir al exilio hacia México. Entrega la Presidencia a José Dolores Estrada Morales, quien a su vez la entregaría a su hermano Juan José Estrada Morales. En el acta figuran la firma del general Benjamín Zeledón, Alejandro Falla, Bernabé Portocarrero y Maximiliano Morales.

El 25 de agosto de 1910, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Falla, firma la última acta que aparece en el libro, nombrando jefe político de Managua a don Francisco Reñazco. Terminaba así el período de gobierno del Partido Liberal y aunque sucedía un liberal, en realidad fue el inicio de otro período del Partido Conservador con Adolfo Díaz Recinos, hasta 1929, que asume el general José María Moncada Tapia.

Entre los documentos conocidos, posiblemente sea este libro de actas el que contiene mayor cantidad de firmas originales de los personajes políticos que condujeron por casi un siglo los destinos de Nicaragua. Una joya que debe ser uno de los más preciados depósitos para la institución bancaria.

VER TAMBIÉN:

Las bibliotecas del Banco Central

Publicaciones de la biblioteca

La colección de Gacetas

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