Olman Rostrán. (LA PRENSA/G. Miranda/Enviado especial)

Sin poder, pero hábil

Aquí los héroes de una jornada apoteósica Edgard Rodríguez C.Enviado especial [email protected] CUBA.- Los envíos de Olman Rostrán no se movieron con la prisa de costumbre, pero amagaron hacia todas las direcciones antes de llegar al plato y eso sacó de balance a Corea, que se vio trabado en su ataque ante el carabinero chinandegano. […]

  • Aquí los héroes de una jornada apoteósica

Edgard Rodríguez C.Enviado especial [email protected]

CUBA.- Los envíos de Olman Rostrán no se movieron con la prisa de costumbre, pero amagaron hacia todas las direcciones antes de llegar al plato y eso sacó de balance a Corea, que se vio trabado en su ataque ante el carabinero chinandegano.

“No fue una de mis mejores jornadas en cuanto a velocidad. La verdad no me he sentido fuerte en el torneo pero tuve buen control y creo que esa fue la clave para vencer”, dijo Rostrán a LA PRENSA, mientras cubría su escopeta con hielo.

Olman comenzó imponente ante los asiáticos, quienes nos habían ganado cuatro de siete duelos en Mundiales. Sin embargo, la defensa cancaneó en el segundo y de súbito, una ventaja de 2-0 se había convertido en un empate 2-2.

“Me sentí mal cuando me empataron el juego. Vi que una ventaja que los muchachos me dieron con sus jonrones (de Justo Rivas y Sandor Guido) yo la había dejado ir, pero me propuse no permitir nada más y lo logré”, indicó.

Y así fue, Rostrán no cedió más que tres hits a lo largo de 6.2 entradas, pero sólo dio un boleto y las carreras que permitió fueron sucias. Y cuando hubo que aplicarle la grúa, Aristides Sevilla estaba listo para seguir sus huellas.

“Yo me dije, tengo que ir a poner a strikes, no voy a venir ahí de cobarde huyendo la bola. Y eso fue lo que hice. Mi suegro me ha aconsejado que haga mi mejor esfuerzo, que no esconda bola y que me faje como hombre”, reveló Sevilla.

Aristides no cedió hits en 2.1 episodios y aunque no ponchó a nadie, tampoco dejó que alguien le tomara base. Estuvo perfecto. Y las conexiones que le dieron fueron en su mayoría por el piso, gracias a sus disparos bajos pero en la zona de strikes.

“Les lancé rectas que se hunden como el sinker y eso provoca batazos por el suelo. Vi que con eso los podía dominar, así que no inventé otra cosa. Además, yo pensaba que no iba a lanzar y había hecho ejercicios con el hule”, explicó Sevilla.

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