- Ya no se ven artilleros como Muñoz, Casanova o Linares
Edgard Rodríguez C.Enviado [email protected]
CUBA
Defensa y velocidad son rubros importantes, pero no sustituyen al poder. En Cuba lo están sintiendo.
La época de aporreadores como Armando Capiró y Agustín Marquetti, persiste sólo en el recuerdo de la afición cubana, que enloquece y discute con enorme pasión sobre sus ídolos en el juego.
Y cuando a Capiró y Marquetti les tocó marcharse por el inexorable paso del tiempo, Luis Giraldo Casanova, Pedro José “Cheíto” Rodríguez y Antonio Muñoz ya estaban listos para hacer estragos.
Incluso, cuando los bates de éstos comenzaron a mostrar canas, Omar Linares, Orestes Kindelán y Antonio Pacheco vinieron al relevo y la masacre sobre el pitcheo rival siguió sin bajar su ritmo.
¿Qué ocurre ahora?
Los jonrones han disminuido y los marcadores están más apretados. Y por lo visto, no sólo es un asunto del regreso al bate de madera en lugar del aluminio. El asunto va un poco más allá.
“Antes el manager hacía el line up, se iba a tomar un refresco y luego regresaba para preguntar cómo ganamos”, dice Martín Hacthoun, de Prensa Latina. “Ahora se requiere un poco más análisis al enfrentar cada juego”, agrega.
La inclusión de jugadores profesionales, ha coincidido con una etapa de renovación en la pelota cubana, pero es perceptible que ya no hay aquellos físicos enormes como los de Muñoz, Casanova, Capiró u otros.
“Bajo ningún argumento, yo puedo aceptar que la calidad de la pelota cubana haya disminuido. Estamos en renovación, en una transición hacia un nivel más alto, pero vamos en la dirección correcta”, señala Jesús Suárez.
La opinión de Suárez, un experto en manejo de cifras que labora para el Instituto de Deportes cubano, es compartida por la mayoría de periodistas de la isla, quienes aseguran que la solidez en la infraestructura le garantiza el futuro.
Pero, ¿quién es en este momento el bateador de más poder en Cuba?
Las miradas se dirigen hacia Joan Carlos Pedroso, el potente inicialista de Las Tunas que impuso récord de 28 jonrones con bate de madera en la última Serie Nacional.
Los expertos cubanos consideran que el bateador más construido de la isla es Michel Enríquez y el de más futuro Yuliesky Gourriel, pero el más poderoso es Pedroso, el mismo que jugó la inicial en los Panamericanos de Dominicana.
“Tanto Enríquez como Gourriel pueden conectar jonrones. De hecho lo hacen, pero esencialmente son bateadores de línea”, afirma Suárez, quien se deshace en elogios sobre Gourriel, el hijo de Lourdes, que sorprende más día a día.
TRONQUEROS
Los artilleros cubanos que más jonrones dispararon en la última Serie Nacional y que están en el equipo Cuba son Joan Carlos Pedroso con 28, Ariel Benavides con 23 y Frederich Cepeda con 20.
En average, el mejor de Cuba en la pasada campaña fue Osmani Urrutia, de Las Tunas con 421 puntos, mientras que Kendry Morales, de los Industriales concluía con .391.
Yulieski debutó hace dos campañas y cerró con .300, 7 jonrones y 50 remolques. Este año, su promedio bajó a .291, pero sus jonrones subieron a 16, lo mismo que sus impulsadas a 65.