LA PRENSA/G. Miranda/Enviado especial

Los desertores

Edgard Tijerino M. [email protected] ¡Qué alboroto armó René Arocha con su fuga! Era el primero, el precursor. Saltó a las Mayores y arrancó con una racha de cinco victorias, hasta que se encontró con Denis Martínez y perdió por primera vez. No llegó a crecer tanto como parecía ser capaz de hacerlo. Hasta hoy, los […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

¡Qué alboroto armó René Arocha con su fuga! Era el primero, el precursor. Saltó a las Mayores y arrancó con una racha de cinco victorias, hasta que se encontró con Denis Martínez y perdió por primera vez.

No llegó a crecer tanto como parecía ser capaz de hacerlo.

Hasta hoy, los dos mejores son los hermanos Hernández, Liván y Orlando, ambos con brillantes actuaciones en la postemporada, cuando la presión es más agobiante.

Ahora, el hombre en pantalla es José Ariel Contreras, quien impactó lanzando contra los Orioles en un juego de entrenamiento. Lo quería Seattle, lo peleó Boston enviando a su gerente Theo Epstein a Nicaragua, y lo atraparon los Yanquis.

Creyeron que estaba listo para ser insertado en la rotación y ganar unos 14 ó 15 juegos. No fue así. Estuvo lesionado y ganó 7, dejando abiertas interrogantes, pero, metido en su primera Serie Mundial, se da por un hecho que Contreras formará parte de la rotación del Bronx en el 2004.

El derecho Oswaldo Fernández fue otra posibilidad malograda por problemas en el brazo, en tanto Rolando Arrojo fue por un buen tiempo, una interesante expectativa.

Rey Ordóñez se convirtió en un short defensivamente asombroso con los Mets y aunque parecía haber mejorado considerablemente al bate, se quedó corto. Es sí, un material para permanecer “allá”.

Dannys Báez, escapado en Winnipeg, sigue batallando por establecerse. Cleveland esperaba mucho más de él.

Hay jóvenes que terminaron escalando como Vladimir Núñez, Hanzel Izquierdo y Michael Tejera, y otros como Jorge Luis Toca, Iván y Luis Álvarez, pendientes de convencer.

¿Cómo sería la población de cubanos si las posibilidades hubieran estado abiertas todos estos años?

Todavía, ninguno de los escapados, adquiere la dimensión de Luis Tiant o Camilo Pascual, ¿dónde otro Tony Oliva, o Tony Pérez?, un Más Valioso como Zoilo Versalles, consistente como Dagoberto Campaneris, o impactantes como Rafael Palmeiro y José Canseco.

Y está el recuerdo del gran Adolfo Luque, y de Orestes Miñoso, y Pedro Ramos.

Conrado Marrero y Jiquí Moreno llegaron con mucha edad, y posibilidades explosivas como Rogelio “Borrego” Álvarez y Julio Bécquer no lograron la proyección sospechada.

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