Liván Hernández es uno de los peloteros cubanos que probó suerte y triunfó en Grandes Ligas. (LA PRENSA/AP)

Equipo fantasma

“Fieras” de Cuba que no llegaron Edgard Tijerino M. [email protected] LA HABANA.- Una vieja pregunta que tiene barbas y canas, y carece de respuesta precisa, deslizándose hacia lo especulativo es: ¿Cuántos cubanos hubieran aterrizado en las Grandes Ligas en las últimas tres décadas? Bueno, si Fidel hubiera sido firmado para una organización de Ligas Mayores, […]

  • “Fieras” de Cuba que no llegaron

Edgard Tijerino M. [email protected]

LA HABANA.- Una vieja pregunta que tiene barbas y canas, y carece de respuesta precisa, deslizándose hacia lo especulativo es: ¿Cuántos cubanos hubieran aterrizado en las Grandes Ligas en las últimas tres décadas?

Bueno, si Fidel hubiera sido firmado para una organización de Ligas Mayores, como cuenta una de tantas leyendas tejidas alrededor del Gran Jefe, quizás hubiera sido uno de ellos, aunque según Joe Cambria, “no tenía suficiente material”.

Para evitar enredos en la estructuración de un equipo cubano fantasma, tratemos de enfocarnos en un probable “All Star” juntando lo que hemos visto en esas décadas de esplendor y grandeza en el distorsionado sector amateur, y luego, agreguen ustedes los nombres que consideren viables.

ANTONIO MUÑOZ

Está aquí con el equipo de Italia funcionando como adiestrador. Lo coloco –tomando riesgos– sobre Agustín Marquetti en la primera base. Bateador de impresionante poder y llamativa certeza, el llamado “Gigante del Escambray”, pulido en los niveles de mayor exigencia, hubiera podido ser una aproximación de José Canseco en poder, quizás con mejor dominio de la zona de strike.

ANTONIO PACHECO

En Atlanta, Dave Kindred escribió sobre Pacheco: “Éste es el segunda base que los Bravos necesitan”. Es difícil valorarlo más alto que Félix Issasi a quien tantos equipos de Grandes Ligas pretendieron firmar en el inicio de los años 70, pero su agresividad y fuerza con el bate en momentos de mayor competitividad, su versatilidad como intermedista y crecimiento bajo presión, lo habrían convertido en un pelotero de Juego de Estrellas.

GERMÁN MESA

En una tierra de grandes paracortos como Willie Miranda, Joe Valdivieso, Zoilo Versalles, Leonardo Cárdenas, Dagoberto Campaneris y otros hasta llegar a Rodolfo Puente y Rey Ordóñez, lo mejor que vi en el campocorto de una Selección antillana, es Germán Mesa. El cronista del Herald, Pete Richmond, dijo de él durante los Panamericanos del 91: es sencillamente increíble fildeando, y pese a su pequeña estatura, es un bateador altamente peligroso. Sería un auténtico estrella “allá”.

OMAR LINARES

¡Qué antesalista señores!, pero, ¿qué hacemos con ‘Cheíto’ Rodríguez?. Fue grandioso, aunque no tanto como Linares. Desde que lo vimos en la Copa del 85 en Edmonton, el chavalo deslumbró y continuó un crecimiento espectacular hasta que no tenía “más allá” como amateur. Dicen que le ofrecieron un cheque en blanco. Opacó a Robin Ventura, y todos los terceras bases norteamericanos que llegaron a las Mayores y admitieron comparación con él en diferentes torneos. ¿Qué se piensa? Que hubiera sido un 40-40-300.

¿QUIÉN CATCHER?

En los 70, un veterano Lázaro Pérez fue el maestro de la posición y un bateador de respeto. Más adelante, Pedro Medina fue sólido como bateador pero no mascoteaba con la efectividad necesaria. El mejor en la defensa y manejo de lanzadores fue Juan Castro, y alguien considerado con etiqueta de big leaguer si es firmado a tiempo, es Pedro Luis Rodríguez. En una difícil posición, cada vez con menos pretendientes, Pedro Luis podría ser el hombre de la máscara en el line-up de este equipo fantasma.

EN LOS BOSQUES

Vamos a ser un poco arbitrarios para garantizar a tres hombres: Wilfredo Sánchez por la izquierda, Víctor Meza como central y Luis Giraldo Casanova por la derecha. Los tres hubieran ascendido al estrellato en las Mayores. Cierto, hemos desplazado a los Capiró, Rosique, y tantos más en posiciones de tanta preferencia en Cuba, con capacidad para seguir las huellas trazadas por hombres como Orestes Miñoso y Tony Oliva.

BATEADOR DESIGNADO

No podemos un “All Star” cubano sin Orestes Kidelán. Sería imperdonable y la opción de bateador designado, permite disponer de un espacio para semejante matador de pitcheres. Claro que hubiese jugado en las Mayores y construido una consistente reputación.

EL PITCHEO

Estaba en Tampa conversando con Rubén Mijares, el colega de Venezuela, en marzo del 98. “Hemos visto a Liván Hernández, pero es un joven proyectándose, ‘El Duque’ Hernández dirá si el pitcheo cubano ya maduró, puede fajarse en Grandes Ligas”, me dijo.

Y Hernández demostró que José Antonio Huelga, Baudilio Vinnent, Jorge Luis Valdez, Lázaro Valle y Rogelio García, por citar cinco brazos, se hubieran establecido, así como los relevistas, el zurdo Omar Ajete y Euclides Rojas.

Hay mucho que discutir por supuesto, y ahí tienen las cartas sobre la mesa. Júntenlas y barájenlas.

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