Juan Antonio LladósEFE
AUSTRALIA.- A Valentino Rossi (Honda RC 211 V) no le paran ya ni las penalizaciones que le infligen en carrera y para muestra su magistral victoria en el Gran Premio de Australia de MotoGP disputado ayer en el circuito de Phillip Island y ya sin la lluvia como principal protagonista.
Rossi sufrió una penalización de diez segundos, que primero y por error dijeron era de un minuto, por adelantar a su compatriota italiano Marco Melandri (Yamaha YZR M 1) y al español Sete Gibernau (Movistar Honda RC 211 V) a la vez en una zona en la que ondeaba una bandera amarilla.
En ese punto y en la cuarta vuelta, el australiano Troy Bayliss (Ducati Desmosedici) había sufrido una fuerte caída al tocarse por detrás precisamente con Melandri y en esos momentos todavía estaba siendo retirado en camilla, aunque luego sus lesiones no revistieron gravedad, pero por unos instantes llegó a perder la conciencia.
Una vez más Rossi no se apercibió de esa bandera amarilla, máxime si se tiene en cuenta que estaba adelantando por el interior y a alta velocidad a sus rivales, lo que obliga a cualquier piloto a tener un alto grado de concentración que no se puede perder viendo lo que sucede fuera de la pista.
Desde el momento en que Rossi adelantó a sus oponentes cambió el ritmo y se marchó sin ningún problema de sus rivales, pero cuando en la duodécima vuelta le avisaron que había sido sancionado con esos diez segundos por tal hecho, comenzó a tirar como un poseso y su lucha contra el reloj resultó verdaderamente espectacular y la reacción de sus rivales, imposible de acometer ante tal vendaval de eficacia sobre la moto.