Estos paisajes son capaces de llenar de paz hasta al espíritu más atormentado. (LA PRENSA/G. Flores)

De Bluefields a Laguna de Perlas

Roberto Orozco B. [email protected] “Express coming!”, grita el solista cuando inicia la canción ‘Bluefields Express’, un barco que antaño recorría entre esa ciudad y El Rama, trasladando pasajeros y encomiendas. Luego las imágenes saturadas de paisajes tropicales: selva y ríos. Así es aún la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), una gama multicolor de espectáculos, panoramas […]

Roberto Orozco B. [email protected]

“Express coming!”, grita el solista cuando inicia la canción ‘Bluefields Express’, un barco que antaño recorría entre esa ciudad y El Rama, trasladando pasajeros y encomiendas. Luego las imágenes saturadas de paisajes tropicales: selva y ríos. Así es aún la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS), una gama multicolor de espectáculos, panoramas muy poco conocidos.

De Bluefields, “capital” de la RAAS, a Laguna de Perlas, se viaja por el río Big Lagoon, después de bajar por el río Escondido. Durante ese recorrido se descubre un mundo inexplorado para muchos. Atrás queda la diversidad cultural de Bluefields, su palo de mayo y el rondón, para dar paso a aguas tranquilas y mucha selva.

El paisaje tropical penetra hasta el alma, a la que apacigua y hace descansar del ataviado y cuasi moderno mundo de Managua. Y, luego, la población, cuyo asentamiento está en perfecta sintonía con la naturaleza.

Algunas chozas, casas de concreto y de madera, unidas por una red vial cuyo pavimento es arena blanca. Niños creoles que juegan en los restos de un antiguo tractor y, por otro lado, cocoteros y árboles de fruta de pan. Definitivamente, todo un paisaje tropical.

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