El béisbol y los rusos

Edgard Rodríguez C. [email protected] Recuerdo como si fue ayer, cuando partimos hacia el estadio de Palermo, Italia, para enfrentar a Rusia, durante el Mundial de 1998. Todos coincidíamos en que sería una paliza, como en efecto lo fue (26-5), pero nuestra imaginación concebía a los rusos de múltiples formas. Imaginábamos a los lanzadores impulsándose como […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Recuerdo como si fue ayer, cuando partimos hacia el estadio de Palermo, Italia, para enfrentar a Rusia, durante el Mundial de 1998.

Todos coincidíamos en que sería una paliza, como en efecto lo fue (26-5), pero nuestra imaginación concebía a los rusos de múltiples formas.

Imaginábamos a los lanzadores impulsándose como jabalinistas al soltar sus envíos y al primera base, estirándose como baletista del Bolschoi.

Por supuesto, nada de eso ocurrió.

Rusia ya había aportado un jugador para las Grandes Ligas, Víctor Cole, desarrollado en EE.UU. Pero se trataba de un caso aislado, nada que ver con el conjunto anecdótico que esperábamos apalear en Sicilia.

Pero lo cierto es que ellos, en medio de la paliza, mostraron algunos progresos y un poco de técnica.

Nicaragua roció el campo con cañonazos de todo calibre, para apuntarse una victoria, que tuvo a Julio Vallejos como uno de sus héroes con dos cuadrangulares.

La tropa nica fue la que castigó con más severidad a los rusos en aquella ocasión.

Bueno, fíjense que los rusos perdieron 3-2 ante Canadá y 6-2 con Australia, que llegó a Italia, con una poderosa tropa encabezada por el potente zurdo Paúl González.

Al final, se agenciaron una victoria 7-6 sobre Filipinas, en duelo de equipos de la misma liga.

En este torneo, los rusos están lamentando que Francia está en el otro grupo. Así que lo más probable, es que regresen a Moscú, invictos.

Esta noche en Matanzas, Nicaragua tratará de evitar cualquier descuido ante un equipo que nuevamente debe ser apaleado.

A equipos como Rusia, no se les debe ganar, se les debe aplastar. De no ser así, habrá que buscar entonces, otro deporte para entretenernos.

Ya sabemos que no andan jabilinistas ni baletistas, ramos en los que sí son buenos, pero en béisbol, la historia nos obliga a dejar las cosas en claro.

Esta noche, sin llegar a subestimarles, Nicaragua se mide a los rusos, pensando en Corea, que sí se vislumbra complicado.

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