- La hoy Premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi, ha desafiado al autoritario régimen iraní que oprime y excluye a las mujeres por simplemente serlo
Reuters
TEHERÁN.- El trabajo en defensa de los derechos humanos de la primera jueza de Irán antes de la revolución islámica de 1979 y ganadora del Premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi, la ha llevado a la cárcel y le ha valido el calificativo de amenaza al sistema islámico de su país.
Una incansable defensora de los derechos de mujeres y niños, Ebadi, de 56 años, ha actuado como abogada defensora de varios activistas políticos, asumiendo casos que otros ni siquiera se habrían atrevido a tocar.
“Cualquier persona que defiende los derechos humanos en Irán vive con miedo desde su nacimiento hasta su muerte”, declaró en una entrevista en 1999 con Christian Science Monitor. “Pero yo he aprendido a superar mi miedo”.
Ebadi no pudo continuar su trabajo como jueza después de la revolución de 1979, cuando se puso en vigor una estricta aplicación de la ley islámica o Sharia. Los nuevos líderes iraníes alegaron que las mujeres son demasiado emocionales e irracionales para trabajar en los tribunales.
Ahora abogada, escritora y profesora en la Universidad de Teherán, Ebadi ha pasado gran parte del tiempo desde la revolución islámica luchando por los derechos de mujeres y niños iraníes.
Ella cree vehementemente que la ley Sharia podría ser adaptada a la época moderna sin socavar la religión en el República Islámica chiíta.
“Las claves legales que la religión chiíta nos ha dado nos permite transformar y actuar de acuerdo con la época”, escribió en un artículo reciente.
En el 2000, Ebadi fue acusada de diseminar una cinta de video políticamente explosiva, de un miembro de un grupo de milicianos islámicos violentos, que confesó tener vínculos con políticos conservadores iraníes.
Ese incidente llevó a Ebadi a la temida prisión Evin de Teherán, donde están encarcelados numerosos disidentes.
El analista político reformista Said Leylaz dijo que Ebadi había “dado mucha ayuda legal a presos políticos y a aquéllos cuyas actividades respaldaban reformas’’.
“Como iraní estoy muy contento y la felicito”, escribió Leylaz. “Espero que esto ayude a impulsar las reformas en Irán”.
“Nacimos para sufrir”
En confinamiento solitario en la prisión, Ebadi escribió: “Furiosamente, estoy tratando de escribir en el muro de cemento con (…) mi cuchara, que nacimos para sufrir porque nacimos en el Tercer Mundo. Se nos impone tiempo y lugar. Por eso seamos pacientes, ya que no hay otra opción’’.
Elogio y reprobación en casa
Las autoridades reformistas iraníes elogiaron el sábado, después de horas de silencio, la concesión del Premio Nobel de la Paz a una “mujer musulmana”, mientras que la prensa conservadora critica que se distinga a una “reaccionaria”.
“Es importante que Shirin Ebadi, activista pro derechos humanos, en especial de las mujeres y los niños, sea la primera musulmana galardonada con este premio”, subrayó ayer el viceministro de Asuntos Exteriores, Mohsen Aminzaden.
Pese a que la noticia fue el hecho más destacado en los medios de comunicación de todo el mundo, la televisión iraní tardó horas en difundirla y se limitó a mencionar el premio de forma breve.
“Si la nominación del Nobel fuese correcta, deberían haber nombrado al presidente Mohamed Jatamí por su labor a favor de la paz y el diálogo entre civilizaciones, y no a una mujer reaccionaria como Ebadi”, opinó el columnista conservador Seyad Taha Hushemi.
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