- Cachorros triunfan en una olla de presión
Edgard Tijerino [email protected]
En un juego en que el sufrimiento provocado por la intensidad de la presión tomó las dos vías de circulación, los Cachorros derrotaron a los Marlins 5 por 4 con un triple del emergente Doug Glanville, impulsando a Kenny Lofton en el inicio del décimo primer episodio, un poco antes que los gallos salieran a cantar en las afueras del Estadio Pro Player.
Qué partido más difícil de pelear y de vivir.
En el octavo inning, la luna miraba con esa atractiva brillantez, a los bravos Marlins en ventaja 3 por 2. Ah, esos peces indomables, asombrosos en su rebeldía, diría Hemingway. De pronto, se registró un cambio de imágenes y la multitud se sintió girando grotescamente en un embudo, pasando del sueño a la pesadilla.
Fue cuando Randall Simon, el pelotero de Curacao, de 28 años, sacado por los Cachorros de los Piratas, apareció en escena siniestramente, como el fantasma de la ópera, y mostrando toda su reluciente dentadura junto con una mirada fiera, se volcó sobre un lanzamiento de Chad Fox.
Ahí estaba Simon en ese techo del octavo inning, como un D`Artagnan negro, dándole la vuelta a las bases después de la estocada de dos carreras que regresaba las riendas del juego a los Cachorros. En el parque, la multitud sintió que su optimismo se derretía como barra de mantequilla en un micro-ondas.
Sin embargo, no todo estaba escrito. A la tropa de Jack McKeon le quedaban seis outs de vida. Una eternidad en béisbol.
Estos Marlins no se ven tan poblados de estrellas, fieros y compactos como los que en 1997, saltaron impresionantemente sobre Gigantes, Bravos e Indios, con la maestría que siempre mostró Edwin Moses superando obstáculos, pero su nivel de adrenalina y por supuesto, su inspiración, parecen ser superiores.
Habían utilizado nuevamente un batazo de Iván Rodríguez para obtener ventaja de 3 por 2 en el cierre del séptimo contra el pitcheo hasta ese momento dañino de Kerry Wood, y en el cierre del octavo, perdiendo 4 por 3 por culpa de Simon, el timonel McKeon frotó la lámpara, sacó a Todd Hollansworth del banco.
El pelotero que fue novato del año con los Dodgers en 1996, conectó el hit que empató dramáticamente el juego 4-4.
“No, nunca puedes darte por vencido”, dice el viejo que grafica Hemingway en su pequeña gran novela. Y los Marlins han leído eso varias veces.
El zurdo Mark Redman supo fajarse en un cerrado duelo con Wood durante seis entradas. Aunque la ventaja de los Cachorros 2 por 1, fue creciendo en estimación mientras avanzaba el juego hacia su último tercio, podía borrarse en cualquier titubeo. De manera que al hacer girar bruscamente la pizarra Iván con su batazo, el suspenso se mantuvo con el temor cambiando de dogout. Un rato después, Simon con su jonrón, envió el pánico hacia los Marlins, y Hollandsworth con su hit productivo, lo colocó en la hamaca de la inseguridad, hasta que Glanville se encargó de resolver la complicada ecuación.
Su cohete, terminó con el suspenso y dejó a los Marlins en una situación incómoda.
Willis al rescate
El chavalo de 21 años, Dontrelle Willis, forjador de 14 triunfos en la etapa regular y con una gran actuación frente a los Gigantes en la primera ronda de los playoffs, será el abridor de hoy (6 p.m.) por los Marlins en el cuarto juego de la serie.
En busca de colocarse a un triunfo de avanzar a su primera Serie Mundial desde 1945, los Cachorros colocarán en la loma a Matt Clement, su consistente cuarto abridor.