Elízabeth Romero [email protected]
Los anuncios de aceptación de la extradición de Karla Vanesa Plazaola, por parte de autoridades costarricenses al gobierno nicaragüense, ha traído un poco de esperanza para Lorena Soto Betanco, madre de uno de los recién nacidos robados en Nicaragua y por el cual un jurado de conciencia declaró culpable a la detenida en Costa Rica.
Las lágrimas ruedan por las mejillas de Soto Betanco, sus palabras se interrumpen por el llanto, al tiempo que los recuerdos agolpan su mente, llevándola a aquel fatídico 20 de septiembre del 2000, cuando sus brazos quedaron vacíos a la espera cargar nuevamente a su hijo recién nacido.
Hace siete días, Soto Betanco dio a luz a su cuarto hijo a quien con esmero cuida en su humilde casa levantada con ripios de zinc y madera, en un asentamiento creado recientemente en las inmediaciones del barrio Camilo Ortega.
“Cuando di a luz a este niño me volvía a acordar, como si era mi niño al que di a luz, cuánto no anhelaba jugarlo así como estoy jugando a este tierno”, refirió la mujer al tiempo que los sollozos le impedían seguir hablando.
Soto asegura que quedó marcada para toda su vida y mientras su hijo Moisés de Jesús no aparezca, nunca se cansará de rogar para que Plazaola decida romper el silencio y explicar dónde está su hijo.
Apenas habían pasado seis horas de aquel parto, cuando la entonces desconocida se le acercó con artimañas a Soto en la sala de maternidad del Hospital Bertha Calderón, para después robar a su pequeño hijo.
La mujer no volvió a ver a su bebé. Desde entonces no ha descansado en sus gestiones porque Plazaola retorne al país, pues Soto abriga esperanzas de que al volverla a ver le revelará el paradero de su hijo.