EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa mostró ayer el agotamiento producido por su viaje del martes a Pompeya y durante la audiencia pública en la Plaza de San Pedro se le vio cansado y con problemas para hablar, lo que le obligó a saltarse varios párrafos de la catequesis y a no leer los habituales resúmenes en otros idiomas.
Juan Pablo II, con voz débil, que en algunos momentos se tradujo en un hilo de voz, se limitó a saludar a los fieles procedentes del extranjero, entre ellos a los varios centenares de españoles y latinoamericanos presentes, a los que animó a imitar a María y invocarla cada día con el rezo del Santo Rosario.
Los resúmenes de la catequesis los leyeron eclesiásticos que prestan sus servicios en el Vaticano.
El Obispo de Roma llegó, sin embargo, a la Plaza de San Pedro con buen aspecto, dentro de sus limitaciones, y con la voz fuerte. Pero conforme pasó el tiempo su voz se fue volviendo más débil, tuvo que parar en varias ocasiones para poder respirar y al final se saltó párrafos de la catequesis, que dedicó a las plegarias de la mañana y del atardecer (los laudes y las vísperas).