- Desde las zonas rurales de Chinandega hasta Alemania, un recorrido poco usual pero que se ha hecho efectivo. Las semillas de marañón, consideradas como un producto especial, están logrando mercado y los esfuerzos continúan para ampliar la presencia en otros países
Giselle Alemán Ayala [email protected]
La falta de diversificación de las exportaciones ha causado graves afectaciones a la economía nicaragüense. Ejemplos como la reciente caída de los precios del café y ya antes del algodón, han motivado a los productores a experimentar con cultivos no tradicionales que tienen gran demanda en el mercado internacional y poca oferta. Tal es el caso del marañón, considerado un producto especial y cuyo precio de venta supera por mucho el del café.
El árbol de marañón ha crecido de forma silvestre en Nicaragua, comparte su origen en los continentes de África y Asia, y no fue sino hasta hace menos de una década que un grupo de 40 mujeres se dedicó a cultivarlo formalmente con el objetivo de exportarlo hacia Alemania.
Sin embargo, las áreas de siembra de marañón para la exportación no superan las cien manzanas, por lo cual aún no pueden ser consideradas como significativas de cara a la demanda mundial del producto.
La nuez (semilla) de marañón tiene mayor demanda en los mercados de Japón, Estados Unidos y Europa, y los mayores productores que suplen a estos países son India, Brasil, Vietnam, Tanzania, Mozambique e Indonesia, y aunque para el productor Mauricio Zacarías, Nicaragua no podría alcanzar los niveles de producción de Brasil, sí cuenta con las condiciones naturales que le ayudarían a obtener un nicho significativo en esos mercados.
Zacarías señaló que Nicaragua cuenta en Occidente con tipos de suelos y clima adecuados para implementar su producción. “Sin embargo, muchos productores desconocen el gran potencial del fruto y se siguen dedicando al cultivo de productos tradicionales como el maíz y el sorgo, sin siquiera conocer dónde o a quién se lo venderán una vez cosechado”.
CONTRA LA ADVERSIDAD
Un buen ejemplo de la sostenibilidad del recurso lo brindan las mujeres de la Cooperativa Carolina Osejo, en la Villa 15 de Julio, en el Departamento de Chinandega.
Esta cooperativa está conformada por un grupo de 25 mujeres, quienes hace ocho años recibieron ayuda del organismo Buró Nicaragua-Alemania, para iniciar el cultivo de 40 manzanas de marañón. Actualmente su producción se ha duplicado, siembran 90 manzanas y exportan a ocho dólares el kilo de la nuez a Alemania, explicó la asociada Martha Elena Peralta.
La producción de marañón sin riego se cosecha una vez al año y debido al bajo volumen de producción se han encontrado con muchos problemas para enviar un contenedor que requiere una carga de veinte toneladas, cuando la producción de éstas alcanza únicamente las dos toneladas anuales.
“Del marañón se comercializa la almendra, es decir que se recolecta la semilla a la cual se le extrae la nuez, lo que implica que el rendimiento final de un quintal es de apenas el 13 por ciento”, manifestó Peralta.
Zacarías quien se ha destacado como un gran productor de maní y ha dedicado 60 manzanas para estudiar la viabilidad de producir marañón en Occidente, asegura que los bajos rendimientos obtenidos por las integrantes de la cooperativa se debe a que trabajan con semilla criolla, la cual es más pequeña.
Según Zacarías, caso contrario ocurre con la semilla australiana de cuya nuez se obtiene un promedio de rendimiento del 30 por ciento al extraerse de la semilla.
SEMILLA AUSTRALIANA
El gerente general de la Asociación Nicaragüense de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (Apenn), Roberto Brenes, explicó que desde el año 1998 se introdujo en Nicaragua una variedad de semilla de marañón mejorada proveniente de Australia, la cual es de mayor calidad a nivel mundial.
“Actualmente se está cultivando en la región de Chinandega, obteniendo los altos niveles de rendimiento esperados. Sin embargo, en los niveles de exportación de Nicaragua aún no se reportan cifras que valgan la pena mencionar debido a que aún estamos en un proceso de prueba”, indicó Brenes.
Dijo que los bajos rendimientos obtenidos por quienes la exportan responden no sólo a la variedad que producen, sino a que los métodos de producción no son los adecuados.
“No se ha sabido cultivar la nuez y tampoco manejar. En el proceso de recolección, acopio, selección y transporte del producto, ésta se descascara. Esto dificulta su ejercicio de comercialización ya que en los mercados internacionales provoca que se venda a un menor precio”.
NO HAY FONDOS
Según el productor Mauricio Zacarías, crear un cambio en la predilección de los productores por una serie de cultivos tradicionales con bajas ganancias, es una tarea del Gobierno, “pero éste no hace nada”.
“Para poder desarrollar otro tipo de cultivos en los que por condiciones naturales Nicaragua tiene gran potencial, se deben realizar estudios de mercado que indiquen dónde está la demanda, así como otorgar fondos que permitan realizar la compra de insumos y el mantenimiento de los cultivos, mientras éstos no alcanzan autosostenibilidad”, replicó Zacarías.
Para Zacarías los fondos podrían obtenerse a través de bancos de Fomento y criticó que éstos no existen en Nicaragua. Por ello desarrollar el cultivo de marañón y cualquier otro se ha convertido en una tarea sumamente difícil.
“Esto nos permitiría enviar nuestra producción a mercados que ya están dados y a los que no podemos acceder debido a que nuestra oferta es insuficiente para los mínimos solicitados”, puntualizó.
Mientras tanto las pequeñas cooperativas lideradas por mujeres emprendedoras siguen luchando contra las adversidades, a la espera de obtener un crédito a bajos intereses que les permita ampliar su producción y tecnificar la labor, que hasta la fecha han realizado de forma completamente artesanal.
Para el Ministro de Fomento, Industria y Comercio, Mario Arana, las microfinancieras han venido a solventar la escasez de créditos en la zona rural al tener una cartera de 70 mil clientes.
Sobre el Banco de Fomento explicó que se está gestionando desde el Ejecutivo un proyecto que uniría a la Finaciera Nicaragüense de Inversiones (FNI) y el Fondo de Crédito Rural (FCR) para que otorguen créditos de mediano y largo plazo a los productores.
También citó el involucramiento de la Superintendencia de Pensiones en el desarrollo de nuevos fondos de inversión que servirían de complemento a la banca comercial privada.
Esta posición contrasta con lo dicho por el Viceministro de Fomento, Javier Morales, quien consideró que la solicitud de los productores de crear un Banco de Fomento puede traer más resultados negativos que positivos.
“En todos los países donde se han establecido Bancos de Fomento éstos se vuelven muy ineficientes. El principal motivo es el mal manejo del que son sujetos al terminar siendo objeto de arbitrariedades por mal manejo y tráfico de influencias”, dijo Morales.
Según el funcionario, la preocupación es válida pero la medicina es muy negativa. Para Morales, proyectos de fomento a las exportaciones de productos no tradicionales, impulsados desde las agencias internacionales de desarrollo, resultan ser más efectivos.
QUINTALES Y MÁS
80d ólares cuesta el quintal de semilla cruda de marañón.
900 mil toneladas consume el mercado mundial.
30 por ciento es el rendimiento industrial obtenido de un quintal.
44 quintales se deben obtener por hectárea de cultivo sin riego.
88 quintales (el doble) se debe obtener por hectárea cultivada con riego. El motivo: da dos cosechas al año en lugar de una.
MUJERES AL FRENTE
La Cooperativa Carolina Osejo, ubicada en Villa 15 de Julio en Chinandega, recibió recientemente la certificación de Biolatina que les acredita como productoras de marañón orgánico. Prevén que por esta causa alcancen un alto precio de compra por parte de Alemania que les paga a ocho dólares el kilogramo, mientras a los productores salvadoreños se los compran en tres dólares con 70 centavos.
Otra cooperativa liderada por mujeres es la Cuadrum R.L., ubicada en la comunidad de Tecuname, en el Departamento de León, donde se han dedicado a la tarea de producir marañón. Siembran únicamente diez manzanas las que aún no están en producción, ya que el árbol da frutos hasta tres años después de haber sido sembrado.
El principal mercado de estas mujeres es el nacional, aunque también exportan una pequeña cantidad hacia Alemania, explicó la asociada María Lourdes Rojas.
Para poder producir estas mujeres compran aproximadamente 400 quintales de semilla cruda anualmente a recolectores de parcelas cercanas y cuando éstos no dan abasto, deben viajar hasta Honduras para proveerse y procesar posteriormente la semilla, señaló Rojas.
Finalmente explicó que el precio de venta de la semilla de marañón lo dan a diez córdobas la onza y a un dólar la misma bolsa destinada para la exportación.
UNIÓN PARA BUSCAR FUERZA
Recientemente se inició un proyecto piloto que aglutina a un pequeño grupo de productores de la ciudad de Chinandega, quienes conformaron la primera Asociación de Marañoneros de Nicaragua (Animar), presidida por el productor Mauricio Zacarías.
El proyecto de entrega de semilla mejorada proveniente de Australia, está siendo otorgado a través de un crédito financiado por la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (AID), y los costos de producción de las parcelas son asumidos de forma individual.
“Una vez se obtenga la cosecha de éstos , ésta se comercializará con un solo importador en el exterior que consumirá lo poco que se produzca en Nicaragua”, señaló el gerente general de la Asociación Nicaragüense de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (Apenn), Roberto Brenes.
Según Brenes, se espera que en un futuro la semilla que actualmente está siendo importada por Nicaragua pueda ser reproducida en nuestro país.
Finalmente añadió que se pretende aprovechar no sólo la semilla, sino que el fruto como tal, el cual anteriormente no estaba siendo utilizado.