¿Qué hizo Dusty Baker?

Edgard Rodríguez C. [email protected] Hace algunos años, el periódico St Louis Post-Dispatch, consultó a tres managers de las Grandes Ligas, respecto a la incidencia de ellos a través de los 162 partidos de una temporada. Y el rango de las respuestas, fue de lo más variado. “Creo que no incidimos en los resultados. Son los […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Hace algunos años, el periódico St Louis Post-Dispatch, consultó a tres managers de las Grandes Ligas, respecto a la incidencia de ellos a través de los 162 partidos de una temporada. Y el rango de las respuestas, fue de lo más variado.

“Creo que no incidimos en los resultados. Son los jugadores los que hacen el trabajo”, respondió Clete Boyer. Tom LaSorda consideró que podrían tener influencia en unos doce partidos durante la campaña. Joe Torre en tanto, dijo que no tenía una respuesta precisa a la inquietud.

¿Qué es lo cierto? ¿Podríamos creer que no influyen en nada cuando hemos visto a los Marlins salir del sótano a pelear el banderín de la Liga Nacional o a los mismos Cachorros sacudirse 95 años de inhabilidad para ganar, justo ahora, cuando tienen a Dusty Baker? ¿Inciden o no?

Los Cachorros y Marlins son los mejores ejemplos de que efectivamente, los timoneles sí tienen una gran influencia en sus clubes. Incluso los grandes equipos, necesitan una correcta ubicación de las fichas y deben amalgamar a todos sus integrantes, con todo y sus enormes egos.

Desde luego, un buen timonel necesita del material necesario para desarrollar sus planes, pero también hay mentores que con un mismo personal, con el que otros han fallado, consiguen dar vuelcos totales. Algo de eso han hecho Dusty Baker y Jack McKeon este año.

Los Cachorros son básicamente los mismos, aunque con Mark Prior y Kerry Wood un poco más maduros. Cierto. Pero lo demás es igual. Llegó Aramis Ramírez, pero antes estaba Fred McGriff.

Ahora cuentan con Kenny Lofton, pero antes tenían a Cory Patterson.

Baker ha sido la diferencia y de acuerdo a lo que se ha explicado, desde su arribo a Arizona en el spring training puso el acento en el aspecto mental del equipo. “Olvídense del pasado. Hay que pensar en el presente”, dijo Baker y se dedicó a orar a Dios, asegura.

Soy de los que piensan que la incidencia de los mánagers es mayor antes del juego que el partido mismo. Una vez que se canta play ball, ningún mentor puede ayudar a su jugador a batear o sacar un out. Pero a la vez, debe ser preciso administrando el pitcheo, la parte más delicada del juego.

De Casey Stengel, mentor emblemático de los Yanquis, se dice que una vez fue consultado por uno de sus coaches respecto al line up en el juego inaugural de una campaña y el timonel sólo atinó a decir, “el mismo del año pasado”. Claro, tenía a Mantle y Maris.

El asunto es, revertir el desastre de un plantel como lo hizo McKeon con los Marlins y sin tener que hacer grandes adquisiciones, o el mismo Baker, con un club que es básicamente el mismo del año pasado. Lo diferente ha sido la actitud.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí