- La mayoría de los electores desean revocarle el mandato a Davis y reemplazarlo por el actor Arnold Schwarzenegger
Cables combinados
El sondeo realizado por Knight Ridder encontró que el 54 por ciento de los encuestados desea remover de su puesto al gobernador demócrata Gray Davis, contra el 41 por ciento que prefiere que permanezca en su puesto.
El próximo 7 de octubre los californianos votarán en un referéndum especial si desplazan o no a Davis como gobernador. En caso de que resuelvan revocarlo, elegirán también a su sucesor.
El sondeo, difundido el sábado en la noche, fue realizado entre el miércoles y el sábado pasados, mientras Schwarzenegger enfrentaba serias acusaciones de acoso sexual realizadas por seis mujeres.
El porcentaje de la gente que dijo que seguramente votaría para remover a Davis, sin embargo, disminuyó cada día en que fue realizada la encuesta, desde el 52 por ciento del miércoles al 44 por ciento del sábado.
El número de los que indicaron que probablemente votaría por sacar de su puesto al gobernador o estaban indecisos sobre su sufragio se incrementó del 10 por ciento el miércoles al 24 por ciento el sábado.
“Lo que parece pasar es que la gente que pensó que iba a votar por el sí (a la revocatoria) está insegura”, dijo Stuart Elway de Elway/McGuire Research, empresa que realizó la encuesta para Knight Ridder.
Schwarzenegger encabeza la lista de los 135 postulados para reemplazar a Davis, con el 36 por ciento de las preferencias de los votantes encuestados, contra el 29 por ciento de su principal contrincante demócrata, el vicegobernador Cruz Bustamante.
Para efectuar el sondeo se entrevistó telefónicamente a 1,000 votantes californianos. La encuesta tiene un margen de error de más o menos 3.2 puntos porcentuales.
SCHWARZENEGGER SE DEFIENDE
Como los héroes de acción de sus películas, Arnold Schwarzenegger se defiende con uñas y dientes en la recta final de las elecciones de California, de quienes le acusan de admirador de Hitler y mujeriego.
Las acusaciones de todo tipo se acumulan los últimos días de campaña en lo que promete ser una recta final tumultuosa, como corresponde a unas elecciones que el propio gobernador de California, Gray Davis, calificó de “montaña rusa donde la única sorpresa es un día sin sorpresas”.
Schwarzenegger no da abasto para desmentir las alegaciones que ya comienzan a hacer mella en el electorado: el diario Oakland Tribune, que en su día apoyó al candidato en sus editoriales, ha sido el último rotativo en cambiar de opinión y recomendar a sus lectores que no voten por el actor.
En su edición del fin de semana, el periódico señala que las denuncias de un grupo de mujeres que acusaron al actor de realizar avances sexuales sin su consentimiento constituyen un “comportamiento grosero que en diferentes circunstancias podría haber dado pie a demandas legales por asalto”.
El Comité Democrático Nacional añadió más leña al fuego y difundió el sábado un comunicado de condena contra los comentarios del actor.
Los demócratas se referían a unas declaraciones en una entrevista de 1975, en la que Scwarzenegger supuestamente dijo que Hitler era uno de sus héroes, y que sentía admiración hacia el dictador porque era “un hombre común casi sin educación que se hizo con el poder”.
El actor republicano negó tajantemente haber pronunciado esta frase, y señaló que sus comentarios se sacaron de contexto.
Mientras, el vicegobernador Cruz Bustamante, segundo según las encuestas y quizás el primer beneficiario de los problemas del actor republicano, se mostró optimista en mítines con sus seguidores.
La atención, sin embargo, se centra en Schwarzenegger, que paradójicamente recorre el Estado en busca de votos en un autobús llamado “Perseguido”, como el título de su filme de 1987.