De estar a la moda a ser víctima de ésta sólo la separa un paso. En la década de los 20 proteja al cabello de la resequedad evitando constantes aplicaciones de químicos presentes en tintes y alisadores.
La influencia de la moda es preponderante en la mujer de los 20 años. Se debe tener mucho cuidado con los tratamientos como tintes, decoloraciones, permanentes, rizados, lisos o planchados porque según expertos, “el abuso de los mismos provocan resequedad, baja de volumen y debilidad en las fibras”, afirma Duvivierd Castillo, estilista del salón de belleza ‘Ebano’.
Posterior a un tratamiento que contenga químicos, se requiere estructuración a base de nutrientes que humecten las fibras desde la raíz hasta las puntas.
Castillo comenta que muchas jóvenes solicitan teñir el cabello y alisarlo en una sesión. ¡Error garrafal! Esa combinación es muy difícil de tratar, porque ambos procedimientos contienen químicos bastante fuertes que pueden llegar a quemar el cabello y provocar resequedad.
No es malo teñirse el pelo, siempre y cuando use la lógica y no intente colocar tratamientos sobre la base que tenga, aconseja el estilista.
Las consecuencias a corto plazo es un cabello quebradizo y débil.
La exposición desmedida a los rayos ultravioleta (UV) causan decoloración y resequedad en las puntas. Por lo tanto el uso de protectores es indispensable.
Evitar las horas del día donde el sol impacte directamente hacia la cabellera, principalmente las horas como el mediodía hasta las tres de la tarde.
Evite balnearios y lugares de recreación donde hay piscina. En caso que los visite, no pase demasiado tiempo dentro del agua por el cloro que poseen. Lo mismo ocurre con el agua de mar, donde el sodio penetra la capa superior del cabello ocasionando pérdidas de humedad.